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martes, 20 de octubre de 2009


Bastardos sin gloria;
Los hijos ilegítimos en la búsqueda del goce robado



por José Vieyra Rodríguez




Nota
: Este artículo contiene información sobre el argumento y trama de la película, por lo que puede ser considerado como spoiler, queda en consideración del lector seguir con su lectura.



Sinopsis
Durante la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y directora de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos concretos. Conocidos por el enemigo como “The Basterds” (Los bastardos), los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse…


El afamado director Quentin Tarantino nos muestra en esta ocasión con su Inglourious Basterds (2009) una visión divertida, entretenida, visualmente impactante pero igualmente distorsionada y poco creíble de la ocupación Nazi en territorio francés durante la segunda guerra mundial, una mezcla nada sorprendente conociendo el sello ineludible del guionista y director de esta película, sin embargo, precisamente el agradecimiento a este director es por su afán de fantasear intencionalmente con la realidad consabida, más que intentar mostrarnos una verdad histórica, como lo han querido otros cineastas, pues aun así, esta ficción nos puede mostrar diversas verdades en nosotros mismos.

En diversos sitios de internet no tardaron en aparecer alabanzas y críticas al nuevo film de uno de los últimos directores considerados de culto de los Estados Unidos. Sin embargo, omitiendo un análisis de la película en su aspecto puramente artístico y cinematográfico, también se puede inquirir e intentar descubrir, aun sea un poco, la fantasía implícita en este largometraje, puesto que un comentario asiduo en las reseñas es que pese a ser una película norteamericana, la perspectiva del director se sustrae de la visión sesgada y tendenciosa común en los films de ese país que abordan la segunda guerra mundial, de hecho un eslogan de la película es “nunca has visto la guerra, hasta que la veas a través de los ojos de Quentin Tarantino” ¿es posible verdaderamente ver algo más de la segunda guerra mundial que los clisés prefabricados y llevados hasta el hartazgo en sinfín de películas sobre ella? ¿un director puede sustraerse de su propia ideología en la que, quiéralo o no, está imbuido?

Uno de los comentarios repetitivos es que Tarantino se cuidó de no vanagloriar a los norteamericanos como los salvadores del mundo, además de mostrar un lado igualmente cuestionable por parte de algunos judíos, quienes sin remordimiento podían ser al menos igual de crueles que los alemanes nazis. Detengámonos un momento aquí, y antes de seguir en esta línea retomemos el nombre de la película, la cual hace referencia a un grupo de soldados norteamericanos que tienen entre sus filas a varios inmigrantes de ascendencia judía, comandados por el teniente norteamericano Aldo Raine (Brad Pitt), este grupo de judíos está dispuestos a regresar al viejo continente y cobrar venganza contra los alemanes, además a este grupo se le une la actriz alemana Bridget von Hammersmark (Diane Kruger) quien traicionará a los alemanes a favor del término de la guerra. Por supuesto, algo evidente salta a la vista, si tomamos al nombre de la película entendemos que la trama central gira en torno de los bastardos, es decir, hijos ilegítimos de un padre reconocido, son los hijos que degeneran el origen y naturaleza de la raza. Pero estos hijos bastardos buscan algo en particular, la gloria que buscan es la muerte del padre. No perdamos esto de vista para retomarlo en nuestro segundo escrito.

Ahora bien, regresando un poco, supuestamente la película logra saltar los límites políticos que podemos encontrar en una filmación sobre la guerra, es decir, no toma evidentemente partido sobre algún país, una raza o religión en particular, sin embargo lo hace de la manera que probablemente sea tan evidente que quizá a más de uno se le ha escapado, es decir, invierte los papeles la mayoría del tiempo, así, las escenas más violentas, crueles y sangrientas se logran llevar a través de los judíos, quizá omitiendo el primer capítulo en que el Coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz) mata a la familia de la joven Shosanna Dreyfuss (Mélanie Laurent) en Francia, el cual por cierto es muy bien logrado por la tensión psicológica que se logra imprimir, más que por la muestra visual de violencia, pero ¿qué pasa ante el espectador que no logra enjuiciar brutalmente a los bastardos por su comportamiento? Tarantino lo sabe, juega con los fantasmas personales, con esa imagen ya preconcebida y difícil de suprimir de los alemanes como crueles seres despiadados que merecerían al menos el mismo castigo, el director no necesita retomar y poner en balance la crueldad de ambos, eso ya está hecho en el concepto difundido oficialmente de los alemanes.

Ahora bien, si la película es bien lograda, es precisamente por el juego con la fantasía que lleva implícita, omitiendo incluso el hecho de la muerte de Hitler en manos de los bastardos y el término de la guerra en un cine (significante que cobra valor dialéctico en la película, en tanto es usado en función de la propaganda fascista así como lugar redentor del ser humano).

Una pregunta pertinente hasta aquí es porqué los bastardos buscan la venganza de la misma manera, es decir, su partida hacia Europa no es con el objetivo de terminar la guerra o matar al Tercer Reich, de hecho el Teniente Raine hace su aparición en el film reclutando a sus bastardos y comentándoles “miembros del partido Nacional Socialista conquistaron Europa mediante asesinatos, tortura, intimidación y terror, y eso es exactamente lo que les vamos a hacer[…] dejaremos atrás los cuerpos de sus hermanos, destripados, desmembrados y desfigurados; y en ellos encontraran la evidencia de nuestra crueldad”; es el antiguo proverbio de ojo por ojo y diente por diente, es fácil comentar que eso lo que se merecen los alemanes, pero verdaderamente ¿porqué castigar el crimen con el mismo crimen? La medición es con la misma vara, pero cabe preguntarse también, ¿acaso no es esta la posibilidad de llevar a cabo la crueldad de forma justificada, con derecho y sin remordimientos?, es decir, es la posibilidad de gozar de ella con autorización del superyó, o peor aun, con el mandato superyoico.

Comencemos pues a adentrarnos en nuestro interés, ya que precisamente los Bastardos sin gloria, nos permiten poner en práctica una crítica de nuestra manera de gozar. Así, sigamos al filósofo esloveno Slavoj Zizek en la argumentación de su libro El acoso de las fantasías (México. 2007) en el cual nos expone de manera clara la forma de operar de nuestro goce nacionalista, en primer término nos dice que la identificación nacional opera con la cosa-nación, la cual la podemos definir como “nuestro estilo de vida” y que ese estilo de vida, propio de cada nación o grupo social, es “en pocas palabras todos los detalles que evidencian el modo único en que una comunidad organiza su goce” [1], recordando que el goce no es equivalente del placer, por el contrario, el goce es ese exceso incontrolable y sobrante que lo altera, “el goce se localiza más allá del principio del placer” [2] o como lo formula Lacan en 1960, el goce es todo lo que corresponde a la distribución del placer en el cuerpo [3] precisamente a la distribución, strictu sensu, pues divide y coloca al placer en un destino conveniente, aun llevadero, por eso los estilos de vida son la manera de organizar la propia distribución del sobrante del placer (de la necesidad), pues sin esto, se desbordaría y el sujeto quedaría sin límites contenedores, paradoja del ser hablante, que organiza aquello incontrolable para lograr su contención fantasmática.

Ahora bien, la identificación con la cosa-nación, o como la llama jocosamente Zizek; la cosa nostra, implica a su vez una creencia en que los demás compatriotas creen en ella, su carácter ontológico se concibe a partir de la creencia de su creencia, “es literalmente un producto de la creencia en ella misma” [4], por lo tanto dicha creencia en la intersubjetividad logra ligar verticalmente a sus miembros con alguien superior a ellos mismos, como nos enseñaba Freud desde 1921, la identificación con un ser superior sólo se logra mediante los lazos que se han creado entre los iguales, estos lazos son de identificación en el semejante en tanto hermano; hijo del mismo padre [5], o dicho en otros términos, la identificación con el Otro es mediata, en tanto es con el otro.

Así, el racismo o el nacionalismo purista, es una forma de querer mantener propia a la cosa-nación, libre de ese otro que –paradójicamente- tiene un goce excesivo de ella, es decir, la intolerancia no es por el simple hecho de ser diferente y creerme superior, sino por ver en el otro una forma de gozar que aparentemente es mejor que la mía, su “estilo de vida” me muestra una organización del goce diferente (“los judíos, esos usureros que roban nuestro dinero, ganan a consta de nosotros cuando ni siquiera son verdaderamente alemanes, ¡no merecen a mi patria!”). Por lo que vemos, “esta sería la fórmula más general del racismo moderno que presenciamos hoy en día; es un odio al modo particular en que el otro goza[…] pues se ubica en el nivel de la tolerancia o la intolerancia hacia el goce del Otro, el Otro como aquél que esencialmente se roba mi propio goce” [6].

Por una parte, esta fórmula es fácilmente aplicable a los Nazis, pues el estilo de vida de los judíos es precisamente lo que no soportaron, aquello que no sólo querían exterminar, sino apropiarse, la organización del goce del judío fue reclamada por sus supuestos dueños, la raza aria. Pero la película nos deja ver algo más, de hecho lo que nos muestra es una visión inversa al dejarnos observar cómo los judíos reclaman su vida perdida, pero no lo hacen intentando restablecer su posición, sino contrariamente lo hacen esta vez a partir del goce del otro, al declarar el teniente Raine; “miembros del partido Nazi conquistaron Europa mediante asesinatos, tortura, intimidación y terror, y eso es exactamente lo que les vamos a hacer”, lo que deja entrever no es siquiera una venganza, sino un goce anticipado en fantasear con realizar los mismos actos, es decir, los alemanes al robar el goce que vieron en los judíos lo hicieron por medio de matanzas y crueldad, pero ahora los judíos lo que ven en los alemanes y su particular modus vivendi es otro tipo de organización de goce, más sádica y directa, la pregunta que se nos avienta en la cara al ver cómo supuestamente los Nazis gozaban con la crueldad, es si acaso nosotros también lo podemos hacer. O dicho de otra manera ¿por qué ellos sí están autorizados a gozar con nuestro dolor? En respuesta, se deniega (Verneinung) la autorización pero a cambio su condena es la misma, el ojo por ojo y diente por diente no es más que el reclamo de un goce del otro, pues sabemos que una argumentación versada en derecho no llegará demasiado lejos con estos pensamientos, porque precisamente la filosofía del derecho está orientada a la restricción del goce de manera racional (aunque parezca aventurado hablar de esta manera), o dicho en términos freudianos, el derecho busca la socavación de las pulsiones y la orientación de ellas en direcciones socialmente esperadas y culturalmente tolerables.

Así, la culminación del desbordamiento de goce sin restricción, con pulsión sin destino fijo, aparece hacia el final de la película, cuando vemos a miembros del partido Nacional Socialista carcajear y alabar la proyección en la cual se asesinan a cientos de judíos, de pronto la cinta es interrumpida por Shosanna que aparece en la pantalla grande para avisarles a todos que morirán, a su vez la bomba de los bastardos explota y se desata la angustia ante un peligro real (Realangst) de todos los asistentes; mientras tanto el cine es a su vez incendiado por el ayudante negro de la dueña judía del cine (sumamente simbólica la relación de estos personajes), por último vemos a Shosanna reír eufóricamente en la pantalla, a la vez que el cine cae en llamas y dos de los bastardos ametrallan enloquecidamente a cuanto Nazi observan desde lo alto de un balcón, no importándoles en lo absoluto su eminente muerte, una escena que básicamente juega a mostrarnos los dos lados de la pulsión incontrolada, por uno el enloquecimiento ante un peligro y el desbordamiento de la libido en angustia, y por el otro, de la misma manera, el desbordamiento libidinal se da, pero en este caso lo incontrolable se vuelve el goce mismo, olvidando la propia vida por seguir en el goce total, que al final, no puede dar más que muerte.

Aun nos quedan preguntas por responder, ¿es al padre a quién querían matar los bastardos o es a su madre (Alemania)?, además ¿qué papel juegan aquí las mujeres, o son simplemente eslabones en un mundo e historias de hombres?, por último, ¿es la película una simple muestra de desbordamiento pulsional? Temas pendientes por ahora, lo revisaremos en la siguiente entrada.

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[1] Zizek. S. El acoso de las fantasías. Siglo XXI editores. México. 2007. p.p. 45
[2] Ibidem
[3] Lacan. J. Seminario VII. La ética en psicoanálisis. Ed. Paidós. Argentina. 2002
[4] Zizek. S. Op. Cit. p.p. 46
[5] Freud. S. Psicología de las masas y análisis del yo. Obras Completas. Vol. XVIII. Ed. Amorrortu. Argentina. 1978
[6] Miller, J. A. Extimité. Inédito. Citado por Zizek en El acoso de las fantasías. Siglo XXI editores. México. 2007. p.p. 48


lunes, 17 de agosto de 2009


E
l psicoanálisis es una práctica de la habladuría con consecuencias en lo real.


José Vieyra Rodríguez


domingo, 7 de junio de 2009

La maldición de la autoestima;
si es baja, malo, si es alta… ¡también!


José Vieyra Rodríguez


“Tener que estar refiriéndose permanentemente a uno mismo
es una degradación de la existencia.
La existencia no se tiene que autoestimar,
tiene que juzgarse a través de si ha podido o no hacerse con su proyecto.
Y tiene que pagar un precio por ese proyecto,
tiene que ser capaz de sufrir, de saber perder”
Jorge Alemán

Ante la pregunta de la etiología y tratamiento de los múltiples problemas individuales, que a su vez son sociales, gran parte de la psicología ha adoptado una posición cómoda y resolutiva: la autoestima. Basta encender el televisor y observar las respuestas de los psicólogos cuando se les cuestiona sobre algún tema, es común escuchar las siguientes opiniones:

El origen de la agresión en parejas (etiquetada comúnmente como “violencia familiar”), es porque el marido pega por una falta de autoestima y seguridad en sí mismo que se ve claramente al tener que ejercer su poder golpeando a su mujer, a su vez, la mujer se deja golpear porque también tiene una falta de autoestima y no se quiere lo suficiente, no se valora y cree merecer la golpiza; si un niño es agresivo en la escuela (llamado por la psicología con el anglicismo bullying) es porque seguramente tiene problemas de autoestima y tiene que confirmarse insultando o pegando a los demás, también quien es el agredido, no tiene seguridad en sí mismo y se deja pegar porque básicamente tiene una baja autoestima; los trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) son una clara muestra de una bajísima autoestima en quien los padece, pues no se acepta como es y quiere ser diferente, bastaría con que tuviera una autoestima alta para querer a la imagen (aun fea) que le devuelve el espejo; las adicciones, desde el alcoholismo hasta la farmacodependencia, son problemas relacionados con una baja autoestima, no se quiere el adicto y por eso se autodestruye; las depresiones son también problemas de autoestima, no se puede querer la propia persona por lo que es y por eso entra en depresión, no importa cual sea el motivo de la depresión si tan sólo pudiera darse cuenta el “enfermo” de lo valioso que es, el problema es que tiene una baja autoestima. La lista anterior puede incrementarse casi desmesuradamente y la respuesta variará muy poco. Cabe señalar que una autoestima baja puede deberse y arrastrarse desde un trauma infantil.

Una vez identificada la etiología de los “problemas psicológicos”, es necesario acudir a terapia para que el psicólogo los arrope y comience a demostrarles a los pacientes las magníficas personas que son. Así, se orientará la terapia a eliminar los pensamientos incongruentes, la lógica errónea del paciente y cualquier idea que no sea positiva, la finalidad es que el paciente obtenga una autoestima buena (pues la baja es mala, no importa en base a qué se hace este juicio de valor) y así sea una persona feliz.

Por supuesto, no se debe sobrepasar los límites de una autoestima buena, es decir, no tener una autoestima alta o al menos demasiado. No debe tenerse una gigantesca autoestima porque entonces podrían darse problemas, por ejemplo, para empatizar con los demás, por lo que no se debe querer uno demasiado y menospreciar a los iguales, pues esto es también un signo de una desnivelación de la autoestima adecuada.

La autoestima buena (alta, ¡pero no mucho, eh!) se manifiesta cuando la persona se quiere a sí misma, además de tener la posibilidad y habilidad de querer también a los demás.

¿Cómo se pasa del sentimiento y valoración propia al de los demás con un mismo concepto? No importa, la autoestima lo abarca todo, aun cuando tenga el prefijo auto- que significa “de o por sí mismo”, y que por lo tanto autoestima signifique “estima propia”. ¿Cómo saber si la autoestima es poca o es demasiada, y por lo tanto también está mal? Pues no puede saberse a ciencia cierta, se podrá conocer la autoestima tan sólo por las manifestaciones conductuales (pues al final son las únicas posibles de objetivar). ¿Entonces no se tiene la menor idea real de un nivel de autoestima, pues no se tiene un autoestimómetro? Claro que no, se supone que hay autoestima baja si la persona tiene un problema, y es adecuada cuando es feliz y socialmente funcional.

Los absurdos anteriores quizá tengan algunos huecos por la propia sátira que contienen, pero la realidad no dista demasiado de aquí. Esta clase de explicaciones se han aceptado socialmente, y más si provienen de la boca de un especialista de la “salud mental” como lo es el psicólogo.

Evidentemente no toda la psicología habla de autoestima para explicar todos los casos anteriores. La psicología dinámica o profunda, que tiene su base en el psicoanálisis, intenta dar explicaciones diferentes. Incluso el mismo psicoanálisis aborda las mismas problemáticas desde otros puntos de vista, pero dicho sea de paso, es también muy común escuchar a estos psicólogos o psicoanalistas diciendo que no tienen una respuesta directa del origen del problema o la solución, pues “habría que revisar al caso en particular para dar una respuesta”, por lo que en términos prácticos resulta igual de ineficiente que la primera.

No obstante, el psicoanálisis, aun con su particularización excesiva, puede dar respuestas más certeras y menos cómodas. No significa que las respuestas fáciles, comunes y placenteras sean siempre erróneas, pero es altamente cuestionable que para múltiples problemas y casos la solución siempre sea la misma, es decir, una inmensa cantidad de preguntas y una sola respuesta.

El objetivo de este escrito no es exponer los abordajes, las respuestas y soluciones que propone el psicoanálisis para todos los problemas antedichos, sin embargo, cabe señalar que el psicoanálisis puede responder desde su teoría con una aproximación general y después entender el caso en particular, es decir, es posible de revelar al menos algunos aspectos a considerar ante los casos antes de ser resueltos de manera abrumadora y aplastante por la palabra autoestima, que ha venido a ser el problema y solución en la psicología.

sábado, 30 de mayo de 2009


Fue niño y voy en jeep


por José Vieyra Rodríguez


Siguiendo nuestra propuesta, que inició hace poco más de un año, de analizar algunos anuncios comerciales emitidos en televisión para intentar encontrar la forma en que funcionan, además de tomarlos como medios de enseñanza de la cultura. Ahora presentamos un anuncio clásico dentro de la gran campaña publicitaria a la que ya habíamos tenido oportunidad de referirnos en el artículo Tecate ¿por mí?

Nos vuelve la idea de revisar esta publicidad, al encontrarnos hace poco con un letrero hecho en el vidrio de un jeep, el cual reza al igual que nuestro artículo “Fue niño y voy en jeep”. El jeep al cual nos referimos, es importante mencionar que se encuentra en condiciones desfavorables como para pensar ostentar de manera muy presuntuosa el hecho de poseerlo, sin embargo, el dueño del vehículo no se avergüenza en lo absoluto de su posesión, por el contrario ahora se encuentra doblemente orgulloso al haber tenido un hijo varón.

Este pequeño letrero leído en el vidrio trasero de ese viejo y descuidado jeep, nos remitió inmediatamente al conocido anuncio de la cerveza Tecate, aquí lo presentamos.



Procedamos con cautela en el análisis de este comercial, así como en el del letrero encontrado en el viejo jeep.

Consideremos para comenzar que las interpretaciones más directas y evidentes, si bien no siempre están equivocadas, tampoco son del todo completas. Por ejemplo, es sencillo ver en el video el pensamiento machista operando, fácilmente caemos en cuenta que se quiere un bebé por ser hombre, designando esta palabra exclusivamente para el sexo anatómico masculino, y vemos como otorga el nacimiento del varón una mayor dicha para el padre, por lo que, feministas aparte, todos estaríamos de acuerdo con que es una clara muestra del pensamiento machista, esa vieja herencia que parece imposible rechazar. En el letrero a que hicimos referencia desde el título mismo de este artículo, podemos encontrar el mismo pensamiento; el padre está orgulloso de su paternidad, especialmente por el hecho de que su cría sea varón, además remarca la visión machista al conjuntar su alegría de ser padre de un niño, con el hecho de viajar en un auto considerado un vehículo para intrépidos hombres aventureros, etc.

Hasta aquí este ejercicio intelectual no da más que respuestas dadas de antemano, críticas reiteradas hasta el hartazgo que se tornan fofas ante la sociedad. Por lo que intentemos tomar sólo como inicio estas visiones y vayamos más al fondo del asunto.

En primer momento consideremos que el “ser hombre” no está dado por la anatomía, es decir, no se nace hombre, sino que se llega a estar en esa posición en tanto se entre en relación con los demás y se llegue a aceptar, psíquicamente hablando, las funciones del varón en la sociedad. Esto no está fuera del comercial, analicemos para comenzar los escenarios para entender esto; en primer lugar aparece un hombre abriendo una ventana gritando “¡es hombre!”; el edificio del cual aparece es totalmente irreconocible, bien pueden ser departamentos o incluso las ventanas de un viejo edificio de oficinas, o ¿porqué no?, un hospital (es el momento del nacimiento, se llega a un mundo básicamente irreconocible). El grito no va dirigido a alguien en especial, incluso parece en un segundo escenario no tener nadie quien lo reciba puesto que únicamente puede observarse una hoja de periódico volando en una calle vacía. Pero con forme pasan las escenas se comienza a observar una mayor claridad de escenarios en que las funciones de hombres son predominantes, desde una oficina, un baño, y después se intensificará la visión de las funciones cuando aparece alguien gritando desde lo alto de una construcción, continúa en un billar y terminará en un bar repleto de hombres, todos celebrando y con un voz en off que nos dice “por lo que se emocionan con la llegada de un nuevo amigo”. A lo largo del comercial lo único que podemos observar es que ser hombre lo determinan las funciones que se desempeñan en la sociedad, por lo que el hecho de haber nacido varón es motivo, pero no es suficiente para ser condición.

El letrero del jeep contiene los mismos elementos: el que haya sido niño y el padre viaje en un auto por él considerado como digno de enorgullecerse, nos muestra que claramente no es tener un niño y un jeep lo que lo hace estar contento, sino la forma en que se posicionó ante este hecho. Recordemos que el jeep es un viejo modelo y en malas condiciones, es decir, verdaderamente no parece tener motivos para estar orgulloso de su automóvil, pero él valora su posesión por la función que cree desempeñar con él. Esta última frase la podemos inmediatamente transpolar a la valoración que se da al hecho de poseer un pene como sexo anatómico, no es que el pene por sí mismo tenga un valor, sino lo importante radica en la posición que me da (que adopto en función de los demás).

La idea expuesta en el párrafo anterior es la misma que desarrolla el psicoanálisis desde sus inicios, al hablar Freud de “envidia del pene” o “angustia de castración” en la cría humana, lo que está en juego en el psiquismo de ambos, no es el pene en sí mismo, sino la función que se le ha asignado a dicho órgano, por lo mismo Lacan para intentar aclarar esto, designa al falo como aquello a que se aspira tener, puesto que el mismo falo es el que me significará para los demás, recordemos junto con el psicoanalista Roland Chemama que el falo es el “símbolo de la libido para los dos sexos; significante que designa el conjunto de los efectos del significante sobre el sujeto y, en particular, la pérdida ligada a la captura de la sexualidad en el lenguaje”. Importante entender estas ideas, el falo es para ambos sexos y la pérdida está ligada a la captura de la sexualidad en el lenguaje, pues cuando se llega al mundo, el infante no tiene sexualidad, pero al introducirse el lenguaje, éste se la designará, pero a la vez se crea una brecha entre biología y psiquismo. Esto nos otorga varios elementos dignos de pensar, comenzando por echar abajo una supuesta esencia de hombre y mujer, aquí lo importante será en qué lugar se inscribe el sujeto (en falta).

Retomando nuestro interés, consideramos que tanto el comercial como el anuncio del jeep, lo que nos muestran claramente es la necesidad del hombre de posicionarse y darse un referente en torno a los demás, a partir de poseer un elemento, el cuál precisamente da una supuesta posición. El hombre lo que busca es colmar la falta constitutiva a través del fantasma, es decir, “la relación que mantiene el sujeto dividido con el objeto causa del deseo”.

Terminemos por mencionar además, que lejos de parecer un elogio al machismo más puro, encontramos una clara inclinación hacia el amor homosexual, los hombres no se emocionan por la llegada de otra mujer, sino por la de un nuevo amigo, que como ya nos enseñó Freud, la amistad entre hombres es pulsión sexual de meta inhibida, pero al final del camino, sexual.

Concluyendo aquí, pensemos que tanto el anuncio como el dueño del jeep, lo que nos evidencian no es el machismo del hombre, sino la propia condición del hombre, que si dejáramos fuera, volvería en otro lugar. Entendamos pues, que para los publicistas de la cerveza, el hombre podrá advenir como tal al desempeñar ciertas funciones sociales, pero reservémonos el pronóstico de negatividad en ello, además de tomar en cuenta que el elogio a ser hombre anatómicamente hablando, no es pos sí mismo reprobable, tendríamos que detenernos a conocer la particularidad del caso, además del propio lugar que ocupará este hecho biológico en el psiquismo del infante.

domingo, 10 de mayo de 2009

¡Adiós, filosofía de pupitre!


por José Vieyra Rodríguez


La reforma educativa para el nivel medio superior, llevada a cabo el año pasado, contiene algunos puntos importantes dignos de mención, quizá el más para quien esto escribe es la eliminación de la asignatura de Filosofía en los planes de estudio del bachillerato.

Múltiples voces se han dejado escuchar en contra de esta nueva reforma por parte de la SEP en que excluye a la Filosofía a favor de “competencias y habilidades” actuales. Quizá la más importante presión para la incorporación nuevamente de esta asignatura la lleva a cabo el Observatorio Filosófico.

En este espacio no es mi intención argumentar la necesidad del mantenimiento de la Filosofía como asignatura, mucho menos hacer un examen de los lineamientos que guían a la educación en nuestro país para llegar a esto, tampoco pretendo tomar partido inmediatamente y decir que el sistema busca la eliminación del libre pensamiento y el impulso a la reflexión, lo anterior me parece que sonaría a clisé de estudiante de filosofía indignado ante el acontecimiento social.

Lo que aquí pretendo expresar es mi sorpresa de ver cómo los mismos filósofos y estudiantes de filosofía se plantan en una postura de inocentes mártires que son inmolados por parte de la oficialidad. Niegan su colaboración para que esto suceda, es decir, me pregunto porqué no tomar esta nueva reforma como síntoma, como retorno de lo reprimido que se nos devuelve para mostrarnos algo de nuestra propia actitud. Saltar y decir que no es culpa de nosotros y la filosofía actual, que es sólo una muestra de cómo los intereses políticos y económicos del tecnomercado no incluyen a la filosofía, me parece triste. Decir que nada tiene que ver la propia filosofía con que se le excluya, me parece chato, burdo, simplemente una forma de negar nuestra responsabilidad ante los hechos.

Más aún, sería interesante darnos cuenta que la filosofía no es excluida por lo peligrosa que resulta o las críticas que genera, seamos sinceros, esta no es una forma de censura, ¡qué bueno sería si así fuera!, pero no, si se excluye es porque la misma filosofía algo ha hecho para parecer obsoleta, sin sentido e importancia en la vida cotidiana. Quizá no ha sabido integrarse a la nueva forma de movimiento social, no quiero decir que tenga que prostituirse a favor de los intereses actuales, pero qué sucede que tampoco puede saberse manejar ante los nuevos tiempos, la era del mercado, la ciencia y la tecnología.

Insisto, debemos tomar la reforma como síntoma social que algo nos muestra de nosotros mismos, si negamos nuestra responsabilidad ante este hecho, no podremos ver en qué estamos implicados nosotros, y este síntoma será sólo la molestia que intentaremos quitar, eliminar sin escuchar lo que nos dice. El síntoma es el retorno de lo reprimido, algo de nuestra actividad como personas interesadas en la filosofía hemos reprimido, ahora se nos devuelve y si esto lo volvemos a recibir con gritos y pataleadas (quejas oficiales y no oficiales), y después silenciar con un buen medicamento (reincorporación a los planes de estudio), no habrá servido de nada que hayamos vivido esto, habremos callado la molestia pero sin tomar conciencia de nuestra responsabilidad para que esto sucediera.

En preparatoria, por el día de hoy, le damos la despedida a la filosofía, la única posible en un aula de clases, la filosofía de pupitre. ¿Tenemos algo que ver con su supresión?


martes, 5 de mayo de 2009

Cuando un panqué ordena… con el cariño de siempre


por José Vieyra Rodríguez


“[El superyó] es el monumento recordatorio de la endeblez y dependencia en que el yo se encontró en el pasado, y mantiene su imperio aun sobre el yo maduro. Así como el niño estaba compelido a obedecer a sus progenitores, de la misma manera el yo se somete al imperativo categórico de su superyó.”
Sigmund Freud

“La gran paradoja es que el deber de nuestros días no impone la obediencia y el sacrificio, sino más bien el goce y la buena vida. Y quizá se trate de un mandato mucho más cruel. Probablemente el discurso psicoanalítico es el único que hoy propone la máxima: gozar no es obligatorio, te está permitido no gozar’”
Slavoj Zizek



Algunos días atrás, mientras estaba en la tienda comprando unos cigarrillos, pensé en también llevar un pan dulce además del respectivo litro de leche para el desayuno del día siguiente. Así es que tomé un panqué de nuez de la marca Bimbo y el correspondiente litro de leche Lala (cual debe ser), además de pedir unos Camel 14’.

Al día siguiente al levantarme, recordé mi inteligente decisión del pan dulce y leche, así que me dirigí a la cocina, me serví un vaso y abrí el pan. Al terminar de comer, intenté cerrar con la envoltura lo que aún quedaba de panqué, al hacerlo me di cuenta que por fuera de la envoltura decía “Ahora panqué te da más panqué, ¡participa!” Cual niño pequeño, no me pude resistir a la tentación (creada) y no sólo abrí de nuevo el panqué, sino que rompí la envoltura para encontrar al reverso las palabras: “Sigue participando”.

Al decepcionarme, una voz interna me decía “estúpido, realmente creías que ganarías, es tan sólo mercadotecnia”, lo que el viejo Freud denominaba superyó, es la instancia crítica que juzga al sujeto y condena severamente al yo. Sin embargo, basta retroceder un poco en toda esta anécdota para encontrar también al superyó materno, el que me dijo que participara en algo que ni siquiera conocía, que me impuso el deseo de querer más panqué, ¡gratis!

Slavoj Zizek en varios momentos menciona que este superyó es aún peor que el que describe Freud, pues mientras el primero imponía prohibición o mandato, este segundo, el superyó materno (el que prevalece actualmente a nivel social), lo que impone es el ¡goce! En mi caso, primero me hizo querer más panqué (ya estaba satisfecho con el que había comido, ¡pero aún así quería más!) y no sólo eso, al encontrarme con la decepcionante realidad al no haber ganado, me impuso una consigna, al más puro imperativo categórico: “Sigue participando”. No encontré el amigable “Gracias por participar” que recuerdo haber leído alguna ocasión, tampoco el falso optimismo de “Suerte para la próxima” o menos el frío “Envoltura no ganadora”, me encontré frente al mandato materno de goce, ¡Sigue participando! ¡Hasta que ganes! ¡Quieres ganar! ¡Sigue, sigue, sigue! (cual diálogo de película pornográfica que supone un goce excesivo aun cuando esté ausente).

Ahora recuerdo el antiguo eslogan de Bimbo: “Con el cariño de siempre”. Así es, en la actualidad después de ordenarte descaradamente qué es lo que deseas y debes hacer; "tú no puedes ser un perdedor, compra hasta que seas un ganador", pero te recuerdan; es con el cariño de siempre.

El mercado impone la demanda, lo que quiero, y además con el mandato de gozar y no ser cualquiera, por eso, ante esto, quizá sería pertinente plantearnos la posibilidad de no querer estar bien siempre, no necesariamente ser triunfadores, ganadores, exitosos, sanos… ¿y qué si no quiero?

lunes, 4 de mayo de 2009

Un interés de la filosofía: el psicoanálisis*


por José Vieyra Rodríguez

“la postulación de las actividades anímicas inconscientes
obligará a la filosofía a tomar partido y,

en caso de asentimiento,

a modificar sus hipótesis sobre el vínculo de lo anímico con lo corporal
a fin de ponerlas en correspondencia
con el nuevo conocimiento”
Sigmund Freud



Como se sabe, la relación de la filosofía con el psicoanálisis dista de ser la mejor. Desde los comienzos del mismo psicoanálisis, Freud exponía que un interés particular de la filosofía debía ser el psicoanálisis, pues, cualquiera que fuera el sistema filosófico desde donde se hablara, tenía puntos de conexión indudables con lo que el psicoanálisis estudia. Sin embargo, el mismo Freud nunca dejó de menospreciar en cierta medida a los filósofos, incluso no dudó en equiparar al delirio paranoico con un sistema filosófico, escribiendo en Tótem y tabú; “Uno podría aventurar la afirmación de que una histeria es una caricatura de una creación artística; una neurosis obsesiva, de una religión; y un delirio paranoico, de un sistema filosófico”[1].

También podemos recordar que aun cuando desde 1913 mencionaba a la filosofía como una de las disciplinas que no podrá dejar de tomar en cuenta el conocimiento del psicoanálisis, siempre consideró superior al mismo, pues “el psicoanálisis puede pesquisar la motivación subjetiva e individual de doctrinas filosóficas pretendidamente surgidas de un trabajo lógico imparcial, y hasta indicar a la crítica los puntos débiles del sistema”[2]. Lo anterior nos recuerda el más tenaz argumento del psicoanálisis en contra de la filosofía: el desconocimiento total del inconsciente por parte de ésta.

Así, Freud escribe “Lo psíquico de los filósofos no era lo psíquico del psicoanálisis. En su gran mayoría, ellos llaman psíquico sólo a lo que es un fenómeno de conciencia. El mundo de lo consciente coincide, para ellos, con la extensión de lo psíquico. A todo lo otro que acaso suceda en el «alma», esa alma tan difícil de aprehender, lo destronan y lo sitúan entre las precondiciones orgánicas o los procesos paralelos de lo psíquico. Dicho más estrictamente: el alma no tiene otro contenido que los fenómenos de conciencia… desde luego, que algo anímico inconsciente es un disparate, una contradictio in adjecto, y no quiere percatarse de que con este juicio no hace más que repetir su propia definición -acaso demasiado estrecha- de lo anímico. Al filósofo le resulta fácil afianzarse en esta certidumbre” [3].

Comenzando con el mismo padre del psicoanálisis, existe una innumerable lista de psicoanalistas que se han alejado intencionalmente de la filosofía, incluso el mismo Jacques Lacan se negó rotundamente a llamarse filósofo; “no me interesa la filosofía, además tiene ya bastante tiempo que no dice nada interesante” [4], con esta declaración parece seguir al maestro vienés cuando en su presentación autobiográfica escribe “y aun donde me he distanciado de la observación, he evitado cuidadosamente aproximarme a la filosofía propiamente dicha” [5].

Sin embargo, ninguno de los dos, ni el creador del psicoanálisis, ni su más ilustre lector y renovador, se han quedado indiferentes a planteamientos que antaño interesaban únicamente a la filosofía. Psicoanalistas, sí, pero pensadores de los grandes temas filosóficos.

Lo cierto es que mientras la filosofía se aferre a seguir en la línea racional de la conciencia, el intelecto, la libertad y la voluntad autónoma, regida únicamente por el yo, dueño y señor, seguirá siendo la filosofía un discurso del Amo (del maestro), que dicta qué hacer y por donde seguir, y aun cuando sus hipótesis no alcancen para explicar múltiples fenómenos propios del hombre, se seguirá negando a la incursión en postulados psicoanalíticos.

Lo anterior no significa que necesariamente todo filósofo tenga que ser psicoanalista, pero al menos sí es necesario tomar partido ante este nuevo descubrimiento que hace Freud hace más de cien años. Y así, decir quienes estamos interesados en la filosofía, si aceptamos incursionar de alguna manera en el camino propuesto por el psicoanálisis y replantear los grandes temas, y preguntarnos una vez más qué es la voluntad, antes de dar por sentado que nuestra conciencia es quien la tiene, pues con lo último retornamos a la problemática planteada por Lacan; “la filosofía en su función histórica es la que presiona el saber del esclavo para obtener su transmisión en saber del Amo” [6], cerrada a otro posible saber, al del inconsciente.

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*Artículo publicado en epsys revista de psicología y humanidades. Enlace a esta publicación.
[1] Freud, S. Tótem y tabú. (1914) Ed. Amorrortu. Vol. XIII. Argentina.
[2] Freud. El interés por el psicoanálisis. (1913) Ed. Amorrortu. Vol. XIII. Argentina.
[3] Freud, S. Las resistencias contra el psicoanálisis. (1925) Ed. Amorrortu. Vol. XIX. Argentina.
[4] Lacan, J. Mi enseñanza. Ed. Paidós. 2006. Argentina.
[5] Freud. Presentación autobiográfica. (1925) Ed. Amorrortu. Vol. XX. Argentina.
[6] Lacan, J. Seminario XVII. El reverso del psicoanálisis. Ed. Paidós. 2006. Argentina.

martes, 14 de abril de 2009


Los intelectuales


por José Vieyra Rodríguez


“En un lejano lugar retacado de nopales
había unos tipos extraños llamados intelectuales
se la pasaban leyendo para ser sabios y doctos
pues no querían seguir siendo vulgares tipos autóctonos
…y entre tanto pensamiento, análisis y estructura
decían conocer la neta y hasta también la locura
pero al llegar a su casa peleaban con su mujer
sintiéndose de otra raza nunca daban pa’ comer”
Rockdrigo González



Cuando se quiere ser “contestatario social” pueden darse cientos de argumentos para generar (a veces sólo para mantener) una crítica en contra de los medios de comunicación, los deportes, los comics, los artistas “pop” y demás iconos y formas culturales que según intelectuales entendidos (quizá sólo entre ellos mismos) son formas de mantener la opresión y control de masas a través de entretenimiento enajenante que propicia únicamente la creación de una masa uniforme sin pensamiento propio, y por ende, de estúpida forma de vida.

Ahora, cualquiera que tenga ánimos de volverse un “rojillo” o un “intelectual de izquierda” basta voltear a ver la televisión y denunciar la hipocresía y forma de control mental, el fútbol y la enajenación de masas, las novelas y la repetición de figuras femeninas, los juguetes y su creación de “género” a través de los soldaditos para los niños que generan violencia y las cocinitas para las niñas y su creación de roles femeninos acorde con la visión clásica, los videojuegos y su formación de nuevas realidades virtuales alejadas de la convivencia social, el internet y su manera de aislar al individuo, la ciencia y su saber imperante que dicta el nuevo orden y creencia…

Es sencillo volverse un reaccionario del sistema, quienes así se consideran también se pueden autoetiquetar desde anarquistas o hippies hasta feministas, sociólogos o ¡filósofos!

Dependiendo del interés y punto de apoyo que tomen, será su discurso, así termina toda la cultura (incluso la Universidad, de donde la mayoría provienen aunque muchos ni siquiera la terminan), siendo un mero reservorio de porquería; la televisión, los juguetes, la política establecida, el modelo educativo, los libros best seller, los artistas más reconocidos, el cine comercial, los deportes, la religión, y en resumen, todo lo que no sean ellos.

Lo que quizá pasan por alto todos estos pensadores de buenas intenciones (quiero creer) es que ellos mismos son parte del gran juego social que tanto denuncian, es decir, apuntan hacia lo trágico y denigrante de la sociedad, apuntan y evidencian la necesidad de una identificación imaginaria de todos los sujetos con algo o alguien, mejor dicho, con otros (los iguales). Es cierto todo ello, pero habría que agregar que ellos mismos están a la vez subordinados a cierta identificación imaginaria de “pensadores de izquierda”, “filósofos” o como quieran llamarse; todos ellos con pelo largo, barba mal arreglada, trabajos mediocres (pero dentro del mismo sistema que tanto critican), o las mujeres con faldas de colores o bien con una imagen “masculinizada” evidenciando su desinterés por parecer femeninas.

Se reúnen en cafés bien conocidos por ellos mismos, para ya entrada la noche volar hacia la cantina de mala muerte y desde ahí, con una cerveza y un porro creerse libres e intercambiar sus mismas ideas recicladas desde hace décadas, identificándose ellos también con Marx o el Che, quizá los más informados en los temas actuales con Foucault, o ¿porqué no?, con Simone de Beauvoir, y pasan las noches sin proponer nada nuevo pero ideando el nuevo mundo, sin poderse voltear a ver ellos mismos y descubrirse tan iguales, como espejos en el mejor de los casos, como malas fotografías en la mayoría de ellos, de reconocidos “intelectuales”, sin poder ver su propia identificación imaginaria y, al menos aceptar, que tanto ellos como nosotros; los demás, la requerimos para darnos identidad, y que esta a su vez está sometida a la identificación simbólica que nos permite mantenernos socialmente funcionales, pues si se nos arrebatara esta imagen se cae también la función que tenemos, si simplemente se nos quitara, quedaríamos sumergidos en un mar de sin-sentido, siendo aun menos sujetos que lo que éramos viendo futbol los sábados en el estadio o leyendo a Marx por las noches.

Los intelectuales, esos que existen gracias a lo que critican. Para su permanencia, ojalá nunca cambie realmente el sistema.

domingo, 8 de marzo de 2009

¿Es usted humano? ¡Entonces tome terapia!


por José Vieyra Rodríguez


Neuróticos anónimos
¿Sufre angustia, celos, miedo, soledad, depresión?

Acérquese, nosotros podemos ayudarlo.

Esta es la manera en que se anuncia una asociación que su función es acoger dentro de sus instalaciones a personas que se autodenominan neuróticos, las personas que acuden a este lugar son aquellos quienes desesperados buscan un apoyo psicológico, y en esta asociación lo encuentran por medio de terapias grupales.

No hay lugar a dudas que quienes se acercan a buscar ayuda psicológica de cualquier tipo, lo es en gran parte por un sufrimiento que existe en ellos, al cuál lo reconocen y pretenden en primera instancia eliminarlo, en segunda al menos reducirlo, y en el peor de los casos, controlarlo. Bien es cierto que el reconocerse como ser frágil y afectado por cierta circunstancia, es un primer paso para salir de ella, buscar al menos el cambio.

Lo que pretendo mostrar en este punto, es aquello que comienza a imponerse cada vez más en nuestra sociedad. Imperante se vuelve a cada momento negar la condición humana de fragilidad. Ser feliz, siempre, en todo momento y en todo lugar, es lo que nuestra sociedad nos dicta. Por eso la negación del dolor, la angustia, el sufrimiento, la fragilidad, la tristeza, es una postura que termina por golpear nuestra diferenciación ineludible de las demás especies animales, ninguna de ellas es afectada por enfermedades mentales de este tipo, pues no es posible que experimenten soledad estando acompañados, o angustia ante la muerte cuando ni siquiera están conscientes de su mortalidad. De este modo, nuestra sociedad funciona orientada hacia la negación de nuestra condición. Así, la mercadotecnia es el más claro ejemplo; si estás triste ve de compras, si tienes antojo (no hambre) ve a darte un lujito, ¡si tienes celos ve a terapia!

Me llama de sobremanera la forma en que se anuncia la asociación antes mencionada, pues ¿quién podría jactarse de no experimentar angustia, celos, soledad y depresión en algún momento? Es decir, todos entramos en este rubro de alguna u otra manera, sin discutir lo ambiguo que puede resultar esta terminología, pues cada quien le da el sentido de su propia vivencia.

De igual manera, sin olvidar que el chiste (Witz) revela siempre parte de nosotros mismos y nuestro funcionamiento inconsciente, tomemos la imagen que sirve para comenzar este artículo y detengámonos. En primer lugar encontramos lo que ya mencioné, el hecho de que la propia mercadotecnia tome nuestra manera de conducirnos para adaptarla y devolvernos nuestro deseo a favor de los mercaderes. Así, este anuncio hace mofa de la imagen del “neurótico”, que siempre está irritable o que escucha y se siente como si siempre le ordenaran, o no entendiera qué hacer, etc. Además también es sumamente interesante el hecho de que nos recuerde que incluso la imagen clásica y estática del neurótico sirve para vendernos libros. Así, lo que nos muestra es que hasta la lectura puede ser terapéutica, o que la imagen del enfermo mental ayuda a vender libros.

De ninguna manera estoy en contra de que alguien, ante el sufrimiento que indudablemente está experimentando, acuda a buscar ayuda para salir de esa situación, tampoco estoy en contra de un anuncio que promociona la lectura o al menos la compra de un libro, pero tampoco puedo estar a favor y decir que la solución radica en eliminar todos los sentimientos y emociones que indudablemente nos convierten en humanos, la felicidad pura y eterna es sólo posible en la alienación y por lo tanto en el alejamiento de nuestra propia conciencia y nuestra aceptación de sujetos efímeros pero por lo mismo, con responsabilidades ante esta posición.

En este punto, tan sólo me siento responsable de cuestionar en la medida de lo posible lo que se presenta ante mí: la imposición actual de la negación de nuestra propia condición humana.


domingo, 15 de febrero de 2009


Narcisismo o Actos de amor


por José Vieyra Rodríguez


"El egoísmo no encuentra un límite más que en amor a otros,
el amor a objetos"
S. Freud


"Lo que amo, en la medida en que hay un yo
donde me fijo por una concupiscencia mental,
no es un cuerpo... sino una imagen que me engaña
al mostrarme mi cuerpo en su Gestalt, su forma"

Jacques Lacan



Dos tipos de motivaciones existen en el ser humano para aquellas acciones que realizamos, por un lado están las que nos refuerzan nuestro narcisismo(1), nuestro propio amor, y las hacemos a conveniencia, ya sea directa o indirectamente, y por el otro los actos de amor.

Un ejemplo del primer tipo de narcisismo, es la conveniencia directa pero bien vista socialmente, como lo es el estudiar, en donde se accede a tener reconocimiento, poseer un saber ante los demás, un título que te hace oficialmente competente y otorga simbólicamente autoridad al yo.

Los segundos actos narcisistas, pueden ser actos comúnmente denominados “egoístas”, y que no son valorados socialmente, estos son aquellos en los que al yo no le importa ir en contra de un beneficio común(itario), o incluso no solamente no crear un beneficio, sino perjudicar y actuar únicamente pensando en lo que le conviene, como lo pueden ser el robar, mentir para evitar un castigo, etc. Así pues, están los actos socialmente bien vistos y esperados como estudiar, ser limpio, tener un buen trabajo, etc., y los actos condenados socialmente pero muy practicados que son los que perjudican o van en contra de la cultura y las reglas de convivencia pero que benefician directamente al yo. Pero también existen un tercer tipo de actos narcisistas, aquellos que incluso son, a diferencia de los dos tipos anteriores, de extraordinario beneficio hacia los semejantes, nombrados como caridad o lástima hasta altruismo, humanismo o filantropía.

Por ejemplo, en lemas tan antiguos como el adjudicado a Confucio: “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti” en donde se es pasivo en la agresión para un beneficio propio, o en la tradición judía con el mandamiento “«No matarás» [que] nos da la certeza de que somos del linaje de una serie interminable de generaciones de asesinos que llevaban en la sangre el gusto de matar(2), hasta llegar al cambio que se da con el cristianismo en que se pasa de la pasividad de no hacer el daño a la actividad de ayudar pero sólo en función del amor propio, como lo menciona Freud; “«Amarás al prójimo como a ti mismo»… y un segundo mandamiento que me parece aún más inconcebible… «Amarás a tus enemigos.» Sin embargo, pensándolo bien, veo que estoy errado al rechazarlo como pretensión aun menos admisible, pues, en el fondo, nos dice lo mismo que el primero(3), es decir, amar en función de la propia imagen y amor a sí mismo: narcisismo. Así, quien más esté unido a las normas judío-cristianas de los mandamientos, se descubre pronto que sólo es en búsqueda de la salvación y vida eterna, así, se prefiere ser infeliz aquí para obtener el beneficio eterno después de la muerte fisica.

Admitiendo que bien, los actos aun los que parecen los mejores y más sinceros se pueden convertir o descubrir tan sólo como actos de amor a sí mismo, parece ser esta una visión pesimista de lo que el ser humano puede hacer. Pero nos queda aún por hablar de los actos particulares, pequeños, incluso actos discriminantes (en el sentido estricto de "discriminación", que significa distinguir). Es decir, esos que no se hacen a todas las personas, sino que se crea una distinción entre a quiénes hacerlos, que aunque parece ser aún más egoísta, termina por no serlo, puesto que los actos de amor a los que nos referimos, son aquellos que se hacen a las personas que se quieren por el simple hecho de amarlas, este es un verdadero desequilibrio a la estructura del yo, incluso yendo en contra del beneficio directo de éste. Seguimos aquí a lo propuesto por Slavoj Zizek “Amor es un acto extremadamente violento, amor no es “los amo a todos”, amor significa, selecciono algo… es la estructura del desequilibrio, aun cuando esto sea sólo un pequeño detalle, una frágil persona individual… yo digo “te amo más que a cualquier otra cosa”, y en este preciso sentido formal es el mal(4) . El mal que no debe ser entendido desde la moral ya revisada anteriormente, sino el mal porque va en contra de un equilibrio del yo y su supuesto control sobre la realidad, por eso, al amar se hacen cosas irreconocibles, catalogadas por el yo como estúpidas. Y así, entendemos que estos actos estúpidos, incontrolables y discriminatorios son en realidad verdaderos actos de amor, actos que no se hacen a cualquiera, ni tampoco por un beneficio, sino a alguien en específico por el amor mismo.

Restaría aún revisar la manera en que el yo se enamora, o para decirlo en términos psicoanalíticos, elige su objeto de amor, entonces caeríamos una vez más en que puede ser por una elección narcisista, o bien por apuntalamiento(5), pero en este sentido, encontraríamos el porqué de la elección de un objeto y no de otro, mas no la anulación de que dichos actos sean actos verdaderos de amor.

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1. «El término "narcisismo" se emplea en psicoanálisis para designar un comportamiento (Verhalten) por el cual un individuo "se ama a sí mismo" o, en otras palabras, un comportamiento por el cual trata a su propio cuerpo como se trata habitualmente al cuerpo de una persona amada.» Elementos para una enciclopedia del psicoanálisis. El aporte Freudiano. Esta obra fue dirigida por Pierre Kaufmann: (1916-1995), filósofo del psicoanálisis. Edición digital.
2. FREUD, S. De guerra y muerte. Temas de actualidad. (1915) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998
3.
FREUD, S. El malestar en la cultura. (1930) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998
4. Žižek! (Documental) Dirigido por Astra Taylor, USA, 2005.
5.
FREUD, S. Introducción al narcisismo. (1914) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998

lunes, 2 de febrero de 2009


Ante el suicidio; la (in)certidumbre


por José Vieyra Rodríguez


El suicidio; “eso” que se nos presenta la mayor de las veces como inesperado, nos conmociona y nos interroga, nos arroja lo más propio del ser humano, en tanto es el único animal que lo hace.

La semana pasada llegué por la mañana a la preparatoria para la cual laboro como docente, y encontré que el grupo hacia el que me dirigía no había asistido a clases, el motivo –me enteré unos minutos más tarde- fue que un compañero del grupo había muerto y estaban todos los alumnos en el velorio.

Hasta donde tengo conocimiento, el joven, de quince años de edad, se colgó en el árbol del patio de su casa. El motivo, según dicen, es amoroso, una amiga (que conoció en la preparatoria) no le correspondió y éste al insistir y no encontrar la respuesta buscada, terminó por decepcionarse tanto que prefirió suicidarse, no sin antes mandarle un mensaje por celular a su amiga en el cual decía poco más o menos que lo perdonara por la estupidez que iba a cometer. También escribió una carta para ella la cuál no he sabido el contenido.

Durante la mañana que narro, supe también que la abuela del joven envió otro mensaje a la chica diciendo que ojalá esté feliz pues ya logró lo que quería. Y así, la abuela culpa a la chica del suicidio y logra entender el suceso, responde a todas las posibles preguntas que le arroja la situación, calma su angustia al tener una imagen hacia la cual dirigir su impotencia.

Por su parte, la institución escolar no sabe cómo responder ante el hecho, en ella no existe departamento de psicología y lo único que aciertan a saber los miembros administrativos de la preparatoria es la necesidad de hacer algo, pero seguramente, nada se hará. Los motivos; muchos. Comenzarán por pensar en la creación de un departamento de psicología en donde se brinde orientación y apoyo, quizá hasta terapia dentro de la misma escuela (como otras instituciones lo hacen) pero decepcionados ante los pocos recursos que se brindan y sin un quinto en el bolsillo para ello terminarán en buenas intenciones y un trago amargo que pasar.

Aun así, no debe dejar de plantearnos una buena cantidad de interrogantes esta situación y aunque sepamos el desenlace decepcionante que en algunos aspectos es imposible de remediar (como en los administrativos) es necesario no quedarnos como si fuera “un caso más”.

Por una parte, es sumamente llamativo la edad del chico, por otra parte también creo que es imposible desligar a la escuela del suceso (ahí se conocen, son del mismo grupo de amigos) y por último tampoco podemos aislar el momento en el que se da, es decir, ¿qué pasa en la sociedad (escuela, familia, amigos, trabajo, etc.) que no da alternativas a las cuales prenderse (o prendarse) y darle sentido a la vida?

Porque además si no podemos decir que es simplemente un caso más de suicidio, tampoco es conveniente decir que es un caso más de suicidio adolescente, sino entender el caso en particular en donde un chico de quince años se mata por amor, además de no pasar por alto el hecho de que es por medio del lenguaje que se entra en relación, en este caso, incluso hasta el final nos damos cuenta del ser que habla y no termina por acertar (mandar un mensaje, dejar una carta). Recordando también que el suicidio no se da porque no se quiera la vida, sino que no se quiere la vida bajo ciertas circunstancias, como la rebeldía que no es el hecho de no querer obedecer a nada ni a nadie, sino el pedir mejores razones para obedecer. De igual manera el suicidio no es querer morir sino no tener mejores razones para vivir. Además, siguiendo la doctrina psicoanalítica, recordemos que el suicidio no se inflige al Yo, sino al objeto introyectado, por lo que es un sadismo hacia el objeto que ha dejado su sombra sobre el Yo(1), o para decirlo en lo que nos ocupa; no se mata a él, sino a lo que siente por la chica.

Como también lo había mencionado, es trascendental entender el momento histórico en el cual vivimos, pues cada vez es más difícil encontrar razones para vivir, que le den sentido a nuestra vida y nos sostengan en el vertiginoso mundo actual. En la época contemporánea la escuela no es un lugar que brinde elementos de goce, sino por el contrario, de imposición y control. Pero al parecer tampoco hay fuera de ésta nada que posibilite el sostenimiento del sujeto en la vida.

Deborah Fleischer en un artículo llamado El suicidio en la obra de Lacan nos dice “el suicidio melancólico entonces no es un acto. Es una certidumbre de goce cuando el significante ha perdido la batalla ante el duelo imposible”(2). La pregunta se mantiene, ¿es la única manera de responder? El sujeto tiene certidumbre, pero los que atestiguamos el suicidio estamos del otro lado, con la incertidumbre, deseando tenerla, olvidando que el suicidio es una manera de ello, sí, de ello (Es).

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1. Freud, S. Duelo y melancolía. Obras Completas, Tomo XIV, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1917.
2. Fleischer, Deborah. El suicidio en la obra de Lacan en Antroposmoderno. El url de este artículo es http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=595


lunes, 22 de diciembre de 2008


Dos notas sobre el niño*

por Jacques Lacan


Estas dos notas manuscritas entregadas
por Jaques Lacan a la Sra. Jenny
Aubry en octubre de 1969, fueron publicadas
por primera vez por ella, con mi autorización,
en un libro suyo aparecido en 1983.
Jacques-Alain Miller


En la concepción que de él elabora Jacques Lacan, el síntoma del niño está en posición de responder a lo que hay de sintomático en la estructura familiar.

El síntoma, y este es el hecho fundamental de la experiencia analítica, se define en este contexto como representante de la verdad.

El síntoma puede representar la verdad de la pareja familiar. Este es el caso más complejo pero también el más abierto a nuestras intervenciones.

La articulación se reduce mucho cuando el síntoma que llega a dominar compete a la subjetividad de la madre. Esta vez el niño está involucrado directamente como correlativo de un fantasma.

Cuando la distancia entre la identificación con el ideal del yo y parte tomada del deseo de la madre no tiene mediación (lo que asegura normalmente la función del padre), el niño queda expuesto a todas las capturas fantasmáticas. Se convierte en el “objeto” de la madre y su única función es entonces revelar la verdad de este objeto.

El niño realiza la presencia de eso que Jacques Lacan designa como objeto a en el fantasma.

Satura de este modo, sustituyéndose a ese objeto, el modo de falta en el que se especifica el deseo (de la madre), sea cual fuere la estructura especial de este deseo: neurótico, perverso o psicótico.

El niño aliena en él todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso la exigencia de ser protegido.

El síntoma somático le ofrece a este desconocimiento el máximo de garantías: es el recurso inagotable para, según los casos, dar fe de la culpa, servir de fetiche, encarnar un rechazo primordial.

En suma, en su relación dual con la madre el niño le da, como inmediatamente accesible, aquello que le falta al sujeto masculino: el objeto mismo de su existencia, apareciendo en lo real. Resulta de ello que en la medida misma de lo que presenta de real, estará expuesto a un mayor soborno en el fantasma.

Por lo que parece al ver el fracaso de las utopías comunitarias, la posición de Lacan nos recuerda la siguiente dimensión.

La función del residuo que sostiene (y a un tiempo mantiene) la familia conyugal en la evolución de las sociedades, resalta lo irreductible de una transmisión –perteneciente a un orden distinto al de la vida adecuada a la satisfacción de las necesidades- que es la de una constitución subjetiva, que implica la relación de un deseo que no sea anónimo.

Las funciones del padre y de la madre se juzgan según una tal necesidad. La de la Madre: en tanto sus cuidados están signados por un interés particularizado, así sea por la vía de sus propias carencias. La del padre, en tanto que su nombre es el vector de una encarnación de la Ley en el deseo.

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*Transcrito por José Vieyra del libro: Lacan, J. Intervenciones y textos 2, Manantial, Bs. As, 2007. p.p. 55-57


martes, 16 de diciembre de 2008

Elogio a lo inservible

por José Vieyra Rodríguez


Actualmente, una imposición social es la utilidad de las cosas, todo debe ser útil. Ya no es posible desear algo que –al menos en apariencia- no lo sea. Quizá es normal, en un mundo pragmático y utilitarista, se menoscaba todo aquello que su fin no sea inmediato, práctico, directo, útil, servible.

La mercadotecnia nos enseña a diario esta nueva mirada hacia los objetos. Todos los artículos que se promocionan lo hacen no por su simple y llano servicio que pueden dar, o la necesidad que pueden cubrir, o siquiera la felicidad ingenua o goce inteligible a primera vista que pueden causar. Ahora, parece ser necesario pervertir hasta el extremo la naturaleza de todo para lograr otorgar un goce excesivo pero -paradójicamente- seguro y concreto. Ejemplos, cientos: agua, no para satisfacer la sed, ¡sino para mantener la línea! (Bonafont, Cuida tu línea. Es el slogan de una campaña publicitaria), los juegos para niños pequeños deben ser instructivos, no más juegos por diversión, ¡ahora sus hijos aprenden mientras juegan! O tal vez algo menos natural pero igualmente sobresaturado de utilidades; celulares con cámaras de video, fotográficas, televisión, radio, internet… ¡y que también funcionan como teléfonos! Las artes, igualmente han sido alcanzadas, ahora se puede escuchar música… ¡con mensajes ocultos para dejar de fumar o comer! ¿Quieres leer un libro? Aquí está el último bestseller de superación personal, termina la película o el cuento y se pregunta ¿moraleja?, y un largo etcétera puede continuar en esta lista.

Por supuesto, toda actividad humana, no es natural. Desde alimentarse hasta la más grande obra de arte son creaciones torcidas o alejadas en menor o mayor medida de la naturaleza. La alimentación, que es una necesidad, es el primer contacto de perversión que tenemos los humanos (¿cuántos niños han sido alimentados hoy por un biberón relleno de fórmula láctea?), desde el principio de la vida hasta la muerte todo lo hacemos sin seguir pautas naturales, ya sea por raciocinio o goce, pero sin instinto.

Aceptamos, pues, la inclinación del hombre hacia la perversión de todo. Pero precisamente el encontrar una supuesta “utilidad real” a todas las cosas, crea una ilusión de seguridad y bienestar, una falsa idea de elección correcta, pero si no hay nada natural en las actividades humanas, entonces ¿cómo saber qué es lo adecuado? ¿por qué he de elegir “estar bien” con cierta marca de agua?

Para atender a este problema recurramos a Freud, quien en su ensayo El malestar en la cultura (1930) concibe a la cultura como el conjunto de normas impuestas que obligan a la renuncia de las satisfacciones pulsionales, a cambio de la protección del hombre contra la Naturaleza y la regulación de las relaciones entre los mismos. Sin embargo, debido a la propia renuncia pulsional se impone también sufrimiento, ante lo cual el hombre tiene que buscar nuevos métodos o formas de satisfacción, pero no solamente reduciendo el estado de displacer en el organismo, sino que además quiere ser feliz, por lo que tiene ante sí tres formas con las que intenta sobreponerse a la pesadez de la vida: una son las distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeña nuestra miseria; la segunda son las satisfacciones sustitutivas que la reducen y, por último; narcóticos que nos tornan insensible a ella.

Por lo cual, entonces entendemos que nuestras actividades pueden ser concebidas dentro de estos tres intentos por reducir lo miserable que se torna nuestra vida en la cultura, pero que todas ellas son formas de orientarse hacia un único fin: la felicidad.

Hasta aquí entonces quizá podemos volver a nuestro inicio y plantearnos porqué forzosamente dar utilidad a las cosas, como al arte (que es una “satisfacción sustitutiva”), al juego (una distracción poderosa) o la elección de un refresco (un pequeño goce). Hoy no puede tolerarse simplemente el placer insignificante que puede provocar una bebida, sino que se tiene que gozar, pero con seguridad, ¡Goza, goza, pero no te hagas daño! Es una invitación al goce excesivo pero aún más controlado, una imposición mayor de la cultura que también absorbe este punto, por lo tanto, si el control se vuelve aún mayor, es menor la posibilidad de disfrutar de ello.

Al declarar entonces a esos pequeños goces como medios para reducir la miseria de la vida, es decir, para llegar a la felicidad, entonces también estamos declarando una utilidad, sin embargo no es directa, cada uno nos serviremos de diferentes medios para llegar a la felicidad pero no hay un camino correcto, no hay una marca o un producto que nos la de, por lo que más que decir que estas actividades son útiles, decimos que entendemos su función, no su utilidad, puesto que ninguna la podría tener.

Por lo que, atendiendo a todo ello, me declaro a favor de la lectura de un libro por simple entretenimiento, o la escritura por distracción, o el cigarrillo por placer, el cuadro en el museo que no da una lección, quizá el juego de futbol o el observar una puesta de sol, estudiar por gusto o trabajar por entretenimiento, dormir durante el día entre semana, viajar o tal vez hacer filosofía. Todo ello puede lograrse sabiendo convivir en la propia cultura. Jugar ante lo impuesto, a sabiendas que así es.

Ante nosotros se abren posibilidades de felicidad, que aquello que hagamos sea únicamente para lograrla, pero prestando atención a no terminar envueltos totalmente en un malestar aún mayor, como lo es hoy, buscar utilidad a todo.


jueves, 11 de diciembre de 2008


Reflexiones aisladas sobre
Mirror TV de Philips,
Una novedad sin novedad.



por José Vieyra Rodríguez


Tecnología Miravision
.
La tecnología exclusiva Miravision combina las cualidades prácticas de un elegante espejo cuando está apagado, con las ventajas de un televisor LCD de alta resolución cuando está encendido.
Ver especificaciones completas.




No es necesaria interpretación ante el acto, tan sólo lectura.

La novedad de Philips; un televisor y un espejo a la vez. La pregunta se impone:

-¿Cuándo los televisores nos dieron algo que no fuera una imagen especular?

Quizá la novedad es que ahora nos reflejará también cuando esté apagado.

Si eso que está allá soy yo, ¿quién está de este lado?

Nuestra identidad mantenida apatir de una imagen que nos dan, para el psicoanálisis es algo sabido, hoy, para Philips también.

Curioso, los mercaderes reaccionan ante la crítica, en vez de oponerse la adoptan.


miércoles, 22 de octubre de 2008


Sobre otra posible forma de afrontarnos

por José Vieyra Rodríguez

“Soy amistoso con la gente. Me pongo
un sombrero según su costumbre.
Digo: son bestias de olor muy especial.
Y digo: no importa, también yo lo soy”

Bertolt Brecht

¿Quiénes somos realmente?, es quizá una pregunta que por trillada y común termina por parecer únicamente buena para charlas con aparente tinte intelectual, o bien, para vulgarizar a la filosofía y burlarnos de cualquier posible respuesta, que puede que esto no sea más que una forma de afrontar simplificando o haciendo de lado algo que invariablemente siempre está con nosotros.

Si aceptamos la afirmación anterior en cuanto al carácter ineludible de la pregunta, entonces cómo podemos entender a todas aquellas personas que aparentemente nunca se lo han planteado y seguramente no lo harán. Pues bien, porque es posible de ser respondida desde diversos lugares, la religión es el más claro ejemplo. Desde los primeros días de vida el niño es introducido en una serie de ritos que determinan su lugar frente a los otros, así, al crecer y tomar conciencia de sí mismo se dará cuenta del lugar que ya se le tiene asignado. No es la religión la única que va determinando quienes seremos, pues además la propia sociedad y cultura nos bombardea y nos hace apropiarnos de una identidad, ya sea de sexo, género, gustos, nombre, etc.

Una vez dueños de todo esto, cuando se nos presentan situaciones que tenemos que enfrentar desde nuestra conciencia de muerte -p.e.-, ya contamos con la respuesta de antemano. Así, también cuando se cuestiona qué es ser hombre o mujer, son preguntas que se tildan de dos posibles maneras: estúpidas o académicas. Comúnmente pensamos que estas preguntas o ya están respondidas por la práctica social o son únicamente aplicables y funcionales en el aula de clase.

Que sean respondidas a priori no significa que no estén presentes, lo cierto es que son preguntas que retornan de una u otra forma, en el enamoramiento, por citar un ejemplo, se presenta de manera contundente la pregunta de quiénes somos. Interesante es que siempre es respondida en función del otro, pues acaso no se dice “eres lo que me hace falta” o “eres hermoso/a” y cualquier halago que reafirme nuestra supuesta identidad, que no es más que hecha precisamente de eso, de identificaciones. Si la identidad tiene algo que ver con ser idéntico, con nacer y con que nos impongan un lugar, esto es precisamente con abrumarnos hasta ser idénticos a todos. Algo que no es negativo pues es la única manera de humanizar al niño y permitirle vivir en el mundo previamente estructurado.

El problema de la imposiciòn de identidades no termina en darnos cuenta de ello, sino qué hacen quienes se dan cuenta de esto. Quienes toman conciencia de que han sido forjados a semejanza. Este encuentro con otro nivel de nosotros es posible que desemboque en diversas manifestaciones, en el psicoanálisis hablamos de síntomas que tienen un significado, pues estos serían precisamente la respuesta a una pregunta, o mejor dicho es otra respuesta, es levantarse en contra de la ya dadas, una respuesta particular. Pero además de los síntomas tenemos las manifestaciones artísticas, cualquier que esta sea son respuestas humanas, propias, únicas y subjetivas de cualquier pregunta a la cual no nos podemos responder con lo aprendido previamente. Podríamos aventurarnos y decir que el arte es un síntoma, pues es la creación humana y sin sentido directo.

Ante la pregunta inicial, y aceptando lo dicho anteriormente, quizá otra respuesta es la aceptación de nuestra condición, nuestra necesaria imposición de reglas, contratos, conceptos, cuerpos, gustos, nuestra aceptación de la nula o escasa libertad y aprender a vivir en el margen de oscilación entre locura y cordura. Caer en cuenta que tenemos que ponernos los sombreros según las costumbres, pero no por ello olvidar que nuestra cabeza no está hecha sólo para llevarlos, o bien, saber que los demás son bestias, pero no olvidar que esas bestias son producto de identificaciones y nosotros también. Aprender a ver las máscaras, bailar entre la multitud a sabiendas que son disfraces, pero no intentar quitarlos, porque quizá detrás de ellos no haya nada. Nadie mejor que otro artista, no para ejemplificar, sino para enseñar:

"Entre las parejas que iban
girando un día le encontré.
Bella como media luna
que alumbra al oscurecer.
Convidé a la danza
a la dama luna del antifaz
que ella usaba para
que se pensara, que era su faz,
pero al descubrir su semblante
nada hallé detrás.

Me asusté al mirar su cara vacía,
dijo: así son todos, ¿no lo sabías?"

...

"Ahora ya no voy desenmascarando
cuando encuentro que alguien
se emboza actuando.
Cuando engañan en su felicidad
sólo veo remedos de humanidad.
Lo que podrían haber sido y no son
entre vanaglorias y compasión"

Fernando Delgadillo

jueves, 9 de octubre de 2008



Una problemática de la educación actual:
¿se puede educar diferente al educador?



por José Vieyra Rodríguez


"En la educación, ideales e idealistas
impiden la comprensión del presente...
Un ideal evidentemente, es una escapatoria muy barata.
La escuela que tiene ideales, o el maestro que los sigue,
es evidentemente incapaz de tratar con un niño"
KRISHNAMURTI


La educación es antropogénesis, no hay nada natural en ella, por lo que con el paso del tiempo es pertinente plantearse como una posible causa de muchos males a la educación que se brinda. Me refiero aquí, por supuesto, a la educación formal, aquella que recibimos en el aula, durante años frente a un maestro y con procesos y métodos ya establecidos.

Si bien son muchos quienes han cuestionado y puesto en la mira al sistema educativo, lo cierto es que no es posible hoy hacer un verdadero cambio en éste. Los vicios que existen son enormes, imposibles de remediar o eliminar, por lo que el sistema es ya un punto que podríamos dejar de lado, pues si bien pueden realizarse cambios, estos son pequeños y sólo tangibles en la propia función docente, realizables dentro del aula, con la relación propia que se da entre maestro-alumno y no como el conglomerado de reglas, procesos, métodos, convenciones y demás artilugios que son parte del gran sistema educativo.

Por ejemplo, son en estos tiempos cuando más se habla de problemas de conducta, no quiero decir que éstos no sean reales, efectivamente cada vez es más difícil que los alumnos presten atención y se interesen por lo temas revisados, pero también es cada vez más complicado que los alumnos acaten las órdenes del maestro por ser una figura de autoridad. El maestro ha caído como tal, es imposible levantarlo una vez más a esta posición, además que tampoco se desea, puesto que precisamente una crítica fundamental al sistema educativo tradicional es el autoritarismo del educador, entonces tenemos que plantearnos la pregunta de qué debemos hacer para responder ante el grito de los alumnos que piden un nuevo orden.

Siguiendo la idea que plantea Fernando Savater en su libro Política para Amador, el motivo de la rebeldía no es el simple hecho de no querer obedecer a nada ni a nadie, sino que lo que se pide son mejores razones para obedecer. Así pues, los ideales (imágenes acerca de lo que debieran ser los alumnos), además de los modos ya conocidos acerca de cómo poner un orden y educar no son ya funcionales.

Inventarse nuevos métodos es necesario, pero éstos tienen que adaptarse al sistema ya existente, el alumno ha cambiado, por lo que el docente tiene que hacerlo, pero si bien el alumno no es el mismo, la solución no estaría en el nivel de cambiar solamente la concepción de éste, como lo ha venido a hacer en parte la biopolítica educativa que piensa al alumno en la escuela como a un paciente en un hospital; puro organismo. Sino también en la forma de pensarse el propio docente, su función y su forma de enfrentar al nuevo educando que demanda mejores razones para obedecer, que no es ya el alumno pasivo pero tampoco el mejor crítico, sino que éste solamente pregunta, se alza ante la incertidumbre que le crea una educación hueca que parece no satisfacer sus preguntas.

Si la educación es creación del propio ser humano, entonces hay que buscar como posible solución a los problemas que enfrentamos en ésta, el cambio de la propia educación del educador, ¿quién educa al educador? ¿bajo qué criterios se hace? ¿quién está en la posición del saber para poder venir a re-educar (re-conducir, re-criar por su significado etimológico)?

Educar en la actividad, la subjetividad y el respeto a la particularidad, sin ideales (moldes) sin leyes, es una apuesta a educar diferente al educador, ¿quién lo hará?