Mostrando entradas con la etiqueta Doxa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doxa. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de octubre de 2009


Bastardos sin gloria;
Los hijos ilegítimos en la búsqueda del goce robado



por José Vieyra Rodríguez




Nota
: Este artículo contiene información sobre el argumento y trama de la película, por lo que puede ser considerado como spoiler, queda en consideración del lector seguir con su lectura.



Sinopsis
Durante la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y directora de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos concretos. Conocidos por el enemigo como “The Basterds” (Los bastardos), los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse…


El afamado director Quentin Tarantino nos muestra en esta ocasión con su Inglourious Basterds (2009) una visión divertida, entretenida, visualmente impactante pero igualmente distorsionada y poco creíble de la ocupación Nazi en territorio francés durante la segunda guerra mundial, una mezcla nada sorprendente conociendo el sello ineludible del guionista y director de esta película, sin embargo, precisamente el agradecimiento a este director es por su afán de fantasear intencionalmente con la realidad consabida, más que intentar mostrarnos una verdad histórica, como lo han querido otros cineastas, pues aun así, esta ficción nos puede mostrar diversas verdades en nosotros mismos.

En diversos sitios de internet no tardaron en aparecer alabanzas y críticas al nuevo film de uno de los últimos directores considerados de culto de los Estados Unidos. Sin embargo, omitiendo un análisis de la película en su aspecto puramente artístico y cinematográfico, también se puede inquirir e intentar descubrir, aun sea un poco, la fantasía implícita en este largometraje, puesto que un comentario asiduo en las reseñas es que pese a ser una película norteamericana, la perspectiva del director se sustrae de la visión sesgada y tendenciosa común en los films de ese país que abordan la segunda guerra mundial, de hecho un eslogan de la película es “nunca has visto la guerra, hasta que la veas a través de los ojos de Quentin Tarantino” ¿es posible verdaderamente ver algo más de la segunda guerra mundial que los clisés prefabricados y llevados hasta el hartazgo en sinfín de películas sobre ella? ¿un director puede sustraerse de su propia ideología en la que, quiéralo o no, está imbuido?

Uno de los comentarios repetitivos es que Tarantino se cuidó de no vanagloriar a los norteamericanos como los salvadores del mundo, además de mostrar un lado igualmente cuestionable por parte de algunos judíos, quienes sin remordimiento podían ser al menos igual de crueles que los alemanes nazis. Detengámonos un momento aquí, y antes de seguir en esta línea retomemos el nombre de la película, la cual hace referencia a un grupo de soldados norteamericanos que tienen entre sus filas a varios inmigrantes de ascendencia judía, comandados por el teniente norteamericano Aldo Raine (Brad Pitt), este grupo de judíos está dispuestos a regresar al viejo continente y cobrar venganza contra los alemanes, además a este grupo se le une la actriz alemana Bridget von Hammersmark (Diane Kruger) quien traicionará a los alemanes a favor del término de la guerra. Por supuesto, algo evidente salta a la vista, si tomamos al nombre de la película entendemos que la trama central gira en torno de los bastardos, es decir, hijos ilegítimos de un padre reconocido, son los hijos que degeneran el origen y naturaleza de la raza. Pero estos hijos bastardos buscan algo en particular, la gloria que buscan es la muerte del padre. No perdamos esto de vista para retomarlo en nuestro segundo escrito.

Ahora bien, regresando un poco, supuestamente la película logra saltar los límites políticos que podemos encontrar en una filmación sobre la guerra, es decir, no toma evidentemente partido sobre algún país, una raza o religión en particular, sin embargo lo hace de la manera que probablemente sea tan evidente que quizá a más de uno se le ha escapado, es decir, invierte los papeles la mayoría del tiempo, así, las escenas más violentas, crueles y sangrientas se logran llevar a través de los judíos, quizá omitiendo el primer capítulo en que el Coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz) mata a la familia de la joven Shosanna Dreyfuss (Mélanie Laurent) en Francia, el cual por cierto es muy bien logrado por la tensión psicológica que se logra imprimir, más que por la muestra visual de violencia, pero ¿qué pasa ante el espectador que no logra enjuiciar brutalmente a los bastardos por su comportamiento? Tarantino lo sabe, juega con los fantasmas personales, con esa imagen ya preconcebida y difícil de suprimir de los alemanes como crueles seres despiadados que merecerían al menos el mismo castigo, el director no necesita retomar y poner en balance la crueldad de ambos, eso ya está hecho en el concepto difundido oficialmente de los alemanes.

Ahora bien, si la película es bien lograda, es precisamente por el juego con la fantasía que lleva implícita, omitiendo incluso el hecho de la muerte de Hitler en manos de los bastardos y el término de la guerra en un cine (significante que cobra valor dialéctico en la película, en tanto es usado en función de la propaganda fascista así como lugar redentor del ser humano).

Una pregunta pertinente hasta aquí es porqué los bastardos buscan la venganza de la misma manera, es decir, su partida hacia Europa no es con el objetivo de terminar la guerra o matar al Tercer Reich, de hecho el Teniente Raine hace su aparición en el film reclutando a sus bastardos y comentándoles “miembros del partido Nacional Socialista conquistaron Europa mediante asesinatos, tortura, intimidación y terror, y eso es exactamente lo que les vamos a hacer[…] dejaremos atrás los cuerpos de sus hermanos, destripados, desmembrados y desfigurados; y en ellos encontraran la evidencia de nuestra crueldad”; es el antiguo proverbio de ojo por ojo y diente por diente, es fácil comentar que eso lo que se merecen los alemanes, pero verdaderamente ¿porqué castigar el crimen con el mismo crimen? La medición es con la misma vara, pero cabe preguntarse también, ¿acaso no es esta la posibilidad de llevar a cabo la crueldad de forma justificada, con derecho y sin remordimientos?, es decir, es la posibilidad de gozar de ella con autorización del superyó, o peor aun, con el mandato superyoico.

Comencemos pues a adentrarnos en nuestro interés, ya que precisamente los Bastardos sin gloria, nos permiten poner en práctica una crítica de nuestra manera de gozar. Así, sigamos al filósofo esloveno Slavoj Zizek en la argumentación de su libro El acoso de las fantasías (México. 2007) en el cual nos expone de manera clara la forma de operar de nuestro goce nacionalista, en primer término nos dice que la identificación nacional opera con la cosa-nación, la cual la podemos definir como “nuestro estilo de vida” y que ese estilo de vida, propio de cada nación o grupo social, es “en pocas palabras todos los detalles que evidencian el modo único en que una comunidad organiza su goce” [1], recordando que el goce no es equivalente del placer, por el contrario, el goce es ese exceso incontrolable y sobrante que lo altera, “el goce se localiza más allá del principio del placer” [2] o como lo formula Lacan en 1960, el goce es todo lo que corresponde a la distribución del placer en el cuerpo [3] precisamente a la distribución, strictu sensu, pues divide y coloca al placer en un destino conveniente, aun llevadero, por eso los estilos de vida son la manera de organizar la propia distribución del sobrante del placer (de la necesidad), pues sin esto, se desbordaría y el sujeto quedaría sin límites contenedores, paradoja del ser hablante, que organiza aquello incontrolable para lograr su contención fantasmática.

Ahora bien, la identificación con la cosa-nación, o como la llama jocosamente Zizek; la cosa nostra, implica a su vez una creencia en que los demás compatriotas creen en ella, su carácter ontológico se concibe a partir de la creencia de su creencia, “es literalmente un producto de la creencia en ella misma” [4], por lo tanto dicha creencia en la intersubjetividad logra ligar verticalmente a sus miembros con alguien superior a ellos mismos, como nos enseñaba Freud desde 1921, la identificación con un ser superior sólo se logra mediante los lazos que se han creado entre los iguales, estos lazos son de identificación en el semejante en tanto hermano; hijo del mismo padre [5], o dicho en otros términos, la identificación con el Otro es mediata, en tanto es con el otro.

Así, el racismo o el nacionalismo purista, es una forma de querer mantener propia a la cosa-nación, libre de ese otro que –paradójicamente- tiene un goce excesivo de ella, es decir, la intolerancia no es por el simple hecho de ser diferente y creerme superior, sino por ver en el otro una forma de gozar que aparentemente es mejor que la mía, su “estilo de vida” me muestra una organización del goce diferente (“los judíos, esos usureros que roban nuestro dinero, ganan a consta de nosotros cuando ni siquiera son verdaderamente alemanes, ¡no merecen a mi patria!”). Por lo que vemos, “esta sería la fórmula más general del racismo moderno que presenciamos hoy en día; es un odio al modo particular en que el otro goza[…] pues se ubica en el nivel de la tolerancia o la intolerancia hacia el goce del Otro, el Otro como aquél que esencialmente se roba mi propio goce” [6].

Por una parte, esta fórmula es fácilmente aplicable a los Nazis, pues el estilo de vida de los judíos es precisamente lo que no soportaron, aquello que no sólo querían exterminar, sino apropiarse, la organización del goce del judío fue reclamada por sus supuestos dueños, la raza aria. Pero la película nos deja ver algo más, de hecho lo que nos muestra es una visión inversa al dejarnos observar cómo los judíos reclaman su vida perdida, pero no lo hacen intentando restablecer su posición, sino contrariamente lo hacen esta vez a partir del goce del otro, al declarar el teniente Raine; “miembros del partido Nazi conquistaron Europa mediante asesinatos, tortura, intimidación y terror, y eso es exactamente lo que les vamos a hacer”, lo que deja entrever no es siquiera una venganza, sino un goce anticipado en fantasear con realizar los mismos actos, es decir, los alemanes al robar el goce que vieron en los judíos lo hicieron por medio de matanzas y crueldad, pero ahora los judíos lo que ven en los alemanes y su particular modus vivendi es otro tipo de organización de goce, más sádica y directa, la pregunta que se nos avienta en la cara al ver cómo supuestamente los Nazis gozaban con la crueldad, es si acaso nosotros también lo podemos hacer. O dicho de otra manera ¿por qué ellos sí están autorizados a gozar con nuestro dolor? En respuesta, se deniega (Verneinung) la autorización pero a cambio su condena es la misma, el ojo por ojo y diente por diente no es más que el reclamo de un goce del otro, pues sabemos que una argumentación versada en derecho no llegará demasiado lejos con estos pensamientos, porque precisamente la filosofía del derecho está orientada a la restricción del goce de manera racional (aunque parezca aventurado hablar de esta manera), o dicho en términos freudianos, el derecho busca la socavación de las pulsiones y la orientación de ellas en direcciones socialmente esperadas y culturalmente tolerables.

Así, la culminación del desbordamiento de goce sin restricción, con pulsión sin destino fijo, aparece hacia el final de la película, cuando vemos a miembros del partido Nacional Socialista carcajear y alabar la proyección en la cual se asesinan a cientos de judíos, de pronto la cinta es interrumpida por Shosanna que aparece en la pantalla grande para avisarles a todos que morirán, a su vez la bomba de los bastardos explota y se desata la angustia ante un peligro real (Realangst) de todos los asistentes; mientras tanto el cine es a su vez incendiado por el ayudante negro de la dueña judía del cine (sumamente simbólica la relación de estos personajes), por último vemos a Shosanna reír eufóricamente en la pantalla, a la vez que el cine cae en llamas y dos de los bastardos ametrallan enloquecidamente a cuanto Nazi observan desde lo alto de un balcón, no importándoles en lo absoluto su eminente muerte, una escena que básicamente juega a mostrarnos los dos lados de la pulsión incontrolada, por uno el enloquecimiento ante un peligro y el desbordamiento de la libido en angustia, y por el otro, de la misma manera, el desbordamiento libidinal se da, pero en este caso lo incontrolable se vuelve el goce mismo, olvidando la propia vida por seguir en el goce total, que al final, no puede dar más que muerte.

Aun nos quedan preguntas por responder, ¿es al padre a quién querían matar los bastardos o es a su madre (Alemania)?, además ¿qué papel juegan aquí las mujeres, o son simplemente eslabones en un mundo e historias de hombres?, por último, ¿es la película una simple muestra de desbordamiento pulsional? Temas pendientes por ahora, lo revisaremos en la siguiente entrada.

__________________________________

[1] Zizek. S. El acoso de las fantasías. Siglo XXI editores. México. 2007. p.p. 45
[2] Ibidem
[3] Lacan. J. Seminario VII. La ética en psicoanálisis. Ed. Paidós. Argentina. 2002
[4] Zizek. S. Op. Cit. p.p. 46
[5] Freud. S. Psicología de las masas y análisis del yo. Obras Completas. Vol. XVIII. Ed. Amorrortu. Argentina. 1978
[6] Miller, J. A. Extimité. Inédito. Citado por Zizek en El acoso de las fantasías. Siglo XXI editores. México. 2007. p.p. 48


viernes, 16 de octubre de 2009


Breve reflexión sobre el desmedro de la physis


por José Vieyra Rodríguez


Cuando al matemático y físico español Thomas Vicencio Tosca le cuestionan su postura respecto al estudio de la física como superior al de la metafísica, responde a los peripatéticos de su época: ¿acaso las escencias de las cosas se distinguen en realidad de la existencia de las mismas?

A veces, al igual que Tales de Mileto cayó en un pozo por ir contemplando las estrellas, nosotros por querer conocer las últimas cimas de la razón del ser, no advertimos lo que tenemos junto a los pies, desdeñando la veracidad de lo concomitante a nosotros mismos.

lunes, 31 de agosto de 2009











De la sexualidad machista



por José Vieyra Rodríguez


El siguiente texto ha sido redactado de manera autobiográfica para fines prácticos (no vaya usted a pensar que es una historia personal), por lo que autor no asegura que haya sido una historia vivenciada por él.

Aquella noche la ligera llovizna no era suficiente para desalentarnos, a un buen amigo y a mí, de no asistir al encuentro ya planeado, encuentro con el placer visual: un table dance.

Arribamos al lugar, tras transcurrir un par de horas y cinco cervezas, dos chicas sobre la pista elevada comienzan a bailar sensualmente en ella y calientan el ánimo (y no sólo eso) cada vez más agitado de los asistentes. La celebre canción November rain de Guns n' Roses empieza a emitirse de las bocinas colocadas estretégicamente en el recinto, a la par, las sensuales bailarinas toman unas latas entre sus manos, es el llamado show de espuma que había comenzado. Agitan los botes y se rocían, se untan mutuamente espuma mientras se besan y tocan, mientras tanto el controlador del sonido y animador, insita a que algún asistente suba a la pista y entre en el show. Unos cuantos dicen querer hacerlo, sin embargo es sólo uno quién se sube entre aplausos y chiflidos de los descontentos y cobardes asistentes vouyeristas. No habrá terminado siquiera la mitad de la canción cuando el valiente se trasmuta en cobarde al negarse a quitarse los pantalones, unos segundos después se acobarda aún más y baja de la pista, los chiflidos continúan y otro hombre se atreve a subir, éste al parecer está dispuesto a todo.

Las chicas -ya desnudas de ropa pero cubiertas de espuma- le quitan todas sus prendas de vestir, él se deja manejar al antojo de las expertas en el arte visual y sexual (con una condensación acústica podríamos jugar y decir expertas en el arte vi-sexual, homófono de bisexual), el segundo chico no se intimida y queda desnudo al poco tiempo, se acuesta y toca los cuerpos voluptuosos de las chicas. El animador dentro de la cabina hace válida su posición de narrador invisible, de voz en off, portador de la palabra y el deseo popular, haciendo intervenciones acertadas tras el micrófono como por ejemplo "órale, tu sueño hecho realidad" o "no que querías dos viejas, ¡a ver que haces con ellas!".

La canción estaba a punto de terminar, pero una malísima mezcla hace que comience de nuevo, entonces el animador vitupera "pero levántate buey, no ves que queremos ver nalgas", no pasa mucho tiempo para que de nuevo intervenga "órale, párate, queremos ver nuevas nalgas" con esto es suficiente para que los asisentes entre risas, burlas y envidia comencemos a corear "¡que se pare, que se pare!", el joven arriesgado se levanta y se da la vuelta, todos reímos y aplaudimos su valentía. Se repite otra vez la canción, el show continua y los besos también, seguirá así hasta la eyaculación del sagaz chico, causada por el sexo oral de una de las bailarinas. La cuarta vez que termina la canción el animador nos ordena aplaudir y despedirnos de las chicas, el show ha terminado.

Aquella noche salimos del tuburio pasadas las dos de la mañana. Aún ahora lo recuerdo, y ¿cómo no hacerlo?, aquella noche fue por demás divertida.


Aquí termina la historia verídica redactada de forma autobiográfica. Ahora bien, hay una parte que a mí me interesa mucho de esta anécdota, y ésta es la evidente homosexualidad entre los que menos creen serlo. Todos sabemos que si hay lugares en donde se (auto)reconocen machistas es en un table dance, el lugar por autonomasia del hombre.

Popularmente se piensa que los hombres quienes van a un cabaret son machos que no pueden ver a las mujeres más allá de objetos sexuales, mercancías a la venta carentes de pensamientos que no tengan el color de un billete. Claro que a esta idea también está su directa oposición, las mujeres quienes están ahí en la mayoría de los casos les gusta esa vida, es fácil caer en la tentativa visión de que son víctimas del mundo de hombres que las han relegado a esa posición y desde donde no pueden más que aceptar su triste papel y sacar un poco de provecho: el dinero. Pero sincerándonos, hay parte de las dos, ni son víctimas ni son las mujeres felices, si tuviera que darles un calificativo yo diría que son, simplemente, teiboleras (dejando a su consideración, estimado lector, cómo se quiera tomar este último calificativo), además, no es mi intención ahondar en la psicología de ellas, al menos por ahora.

Regreso a mi interés. Lo que salta a la vista para mí incluso no es un machismo exacerbado y evidente, sino una homosexualidad por demás manifiesta. Me pregunto cómo explicar la actitud y comportamiento de todos los hombres reunidos en ese lugar, coreando y aplaudiendo a un tipo para verle las nalgas, animando la osadía de levantarse y dejarse ver por todos los asistentes que juran ser bastante machos pero piden a gritos observar un hombre desnudo, no un hombre profesional del ambiente gay o al menos stripper, sino uno común y corriente, uno que bien pueda crear la ilusión de ser ellos mismos.

Por supuesto, la escandalización de esta observación no puede llegar demasiado lejos, diversos pensandores han señalado con anterioridad que el hombre que se reafirma a cada instante es precisamente por su falta de identidad en esa posición, necesita de un otro que le confirme a cada instante su hombria, y si ésta es puesta en duda, siempre se necesitará confirmarla, no para el otro sino para sí, saberse hombre a consta de no serlo, precisamente porque no se sabe qué es ser hombre de antemano. Recordemos los viejos y vulgares chistes o comentarios:

-¿A quién le dices joto? Si no me crees hombre, ¡ponte y te doy pa' qué veas!

- Me la pelas

- ¡Nos los cojimos!

Y tantas otras frases que sirven para aludir a una posición de poder, superioridad y hombría, cuando dejan entever todas ellas el elogio a la homosexulidad más evidente.

Si nos detenemos a preguntarnos porqué de la homosexualidad en los hombres machistas, sería un error, mejor sería preguntarnos el porqué de la sexualidad sin metas definidas de todos, en general, es decir, realmente no son los machistas unos homosexuales, sino que todos los hombres lo somos, la sexualidad no sabe de sexos ni de géneros, la sexualidad es activa y masculina, pero no conoce de pasividades y famineidad.

Es la cultura la que impone los límites y pautas que guían y orientan nuestro comportamiento sexual, es únicamente la cultura la que encausa a la sexualidad, esa sexualidad pérdida por la naturaleza y tan sólo recuperada y controlada, en un pequeño margen, por la misma cultura. Porque al final del camino, sea un cuerpo de hombre o de mujer, así como un objeto que sirva de fetiche o el fantasma incumplido, la sexualidad se empuja hacia el afuera del cuerpo, negando su estatuto biológico-reproductivo, negando su condición corporal y mezclándose constantemente "entre lo psíquico y lo somático". Quizá sea más pertinente señalar que no niega, puesto que ni siquiera lo tiene.

Entonces comprendemos, porqué para el ojo y la percepción psíquica, no hay nalgas de hombres y de mujeres, sino cuerpos, quizá tampoco cuerpos sino objetos, objetos externos que me diferencian y que nada tienen de sexual mas que el libre intercambio de eso que nos hace sujetos.

Entendiendo lo anterior, no nos sorprende encontrar homosexualidad en un establecimiento de supuestos hombres en búsqueda de mujeres, pues la sexualidad no sabe de cuerpos, o diciéndolo en términos técnicos; la pulsión es siempre parcial, por lo que su meta es variante.

Y aun cuando cuando de lo que se trata es del sexo, es de lo último que se quiere saber, la cultura si impone algo -incluso en su normalización de este tipo de lugares- es el hecho de no querer saber nada del sexo, recluirlo y darle cause en supuestos lugares que controlan, cuando aun ahí es clara su constante fluctuación e imposible restricción a metas definidas, la imposibilidad del hombre de pulsiones totales.

lunes, 17 de agosto de 2009


E
l psicoanálisis es una práctica de la habladuría con consecuencias en lo real.


José Vieyra Rodríguez


jueves, 6 de agosto de 2009


Los regalos en las bodas son generosos; en los divorcios, deberían serlo más.


Ricardo Rodríguez


domingo, 26 de julio de 2009

Del amor a los libros


por José Vieyra Rodríguez


El mejor compañero ante la adversidad es un libro
Dicho popular

En la mente mantengo al comenzar este escrito, al menos un par de cuentos y novelas contemporáneas que giran alrededor del culto a los libros; La biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges, Fin del mundo del fin de Julio Cortázar, son los cuentos; las novelas son El club Dumas de Arturo Pérez-Reverte y El nombre de la Rosa de Umberto Eco. Aunque la disparidad entre los argumentos de estos escritos distan de ser comparables, encontramos un elemento en común: el libro como significante elemental sobre el cual se estructuran las historias.

El mismo Borges escribió un ensayo con el nombre Del culto a los libros (1951), en el que expone una tesis cultural acerca de la veneración a los libros en la época actual, la cual, subraya, es una época de la palabra escrita, se ha socavado en su totalidad la palabra oral que antaño era suficiente para transmitir y enseñar.

Comúnmente, a los coleccionistas de libros se les llama bibliófilos. Etimológicamente se podría decir que son quienes aman a los libros, o mejor aún, los amantes de los libros. Me da a pensar el porqué cuando se refiere con la misma desinencia a los pedófilos (amantes de los niños) o los zoofílicos (amantes de los animales) contienen éstos un estatuto de condena moral, una ética psiquiátrica se impone ante tal terminología. Quizá aquí la psiquiatría parte de la referencia al hecho de que el objeto sexual son los niños o animales para llegar al fin de la relación: el orgasmo. Sin embargo, me pregunto si acaso nadie ha tomado un libro del Marqués de Sade para leerlo a la par de la masturbación, por poner un ejemplo clásico de la literatura erótica.

Las conjeturas e ideas anteriores, se desprendieron a partir de un hecho que viví el día de hoy; adquirí, en un establecimiento de libros usados, la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, es la versión original en latín, contiene 800 páginas y data del año 1889.

Una alegría me invadió durante gran parte del día, es una satisfacción, la cual se limita a saber y tener la certeza de la importancia que mantiene este libro para cualquier conocedor y versado en los temas de filosofía o teología. Lo anterior no reduce el carácter inservible de dicho libro, pues probablemente no lo leeré completo en mi vida, se reducirá a estar en mi biblioteca y quizá consultarlo en alguna ocasión, acaso practicar la traducción del latín al español con él. Aun así, es una de mis mejores adquisiciones.

Por supuesto, en algún otro momento he intervenido a favor de lo inservible, y recuerdo a Julio Cortázar escribir que hay que “luchar contra el pragmatismo y la horrible tendencia a la consecución de fines prácticos” (Pérdida y recuperación de pelo, 1962), pero esto no evita el autocuestionamiento del porqué un libro puede ser más venerado y preciado que un celular o una camisa de marca de moda, a lo único que puedo responder, que es acaso una forma de vincularse y abrirse camino hacia las redes sociales, pues al final la valoración de mi libro me incluye dentro de una red social (por reducida que ésta sea) la cual me soporta como sujeto, creando una identidad y a la vez individualidad, así sea por posesiones, aspecto que quizá dejó de lado Borges al pensar en el libro, pero no al tener su biblioteca y enorgullecerse de sus lecturas.

domingo, 7 de junio de 2009

La maldición de la autoestima;
si es baja, malo, si es alta… ¡también!


José Vieyra Rodríguez


“Tener que estar refiriéndose permanentemente a uno mismo
es una degradación de la existencia.
La existencia no se tiene que autoestimar,
tiene que juzgarse a través de si ha podido o no hacerse con su proyecto.
Y tiene que pagar un precio por ese proyecto,
tiene que ser capaz de sufrir, de saber perder”
Jorge Alemán

Ante la pregunta de la etiología y tratamiento de los múltiples problemas individuales, que a su vez son sociales, gran parte de la psicología ha adoptado una posición cómoda y resolutiva: la autoestima. Basta encender el televisor y observar las respuestas de los psicólogos cuando se les cuestiona sobre algún tema, es común escuchar las siguientes opiniones:

El origen de la agresión en parejas (etiquetada comúnmente como “violencia familiar”), es porque el marido pega por una falta de autoestima y seguridad en sí mismo que se ve claramente al tener que ejercer su poder golpeando a su mujer, a su vez, la mujer se deja golpear porque también tiene una falta de autoestima y no se quiere lo suficiente, no se valora y cree merecer la golpiza; si un niño es agresivo en la escuela (llamado por la psicología con el anglicismo bullying) es porque seguramente tiene problemas de autoestima y tiene que confirmarse insultando o pegando a los demás, también quien es el agredido, no tiene seguridad en sí mismo y se deja pegar porque básicamente tiene una baja autoestima; los trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) son una clara muestra de una bajísima autoestima en quien los padece, pues no se acepta como es y quiere ser diferente, bastaría con que tuviera una autoestima alta para querer a la imagen (aun fea) que le devuelve el espejo; las adicciones, desde el alcoholismo hasta la farmacodependencia, son problemas relacionados con una baja autoestima, no se quiere el adicto y por eso se autodestruye; las depresiones son también problemas de autoestima, no se puede querer la propia persona por lo que es y por eso entra en depresión, no importa cual sea el motivo de la depresión si tan sólo pudiera darse cuenta el “enfermo” de lo valioso que es, el problema es que tiene una baja autoestima. La lista anterior puede incrementarse casi desmesuradamente y la respuesta variará muy poco. Cabe señalar que una autoestima baja puede deberse y arrastrarse desde un trauma infantil.

Una vez identificada la etiología de los “problemas psicológicos”, es necesario acudir a terapia para que el psicólogo los arrope y comience a demostrarles a los pacientes las magníficas personas que son. Así, se orientará la terapia a eliminar los pensamientos incongruentes, la lógica errónea del paciente y cualquier idea que no sea positiva, la finalidad es que el paciente obtenga una autoestima buena (pues la baja es mala, no importa en base a qué se hace este juicio de valor) y así sea una persona feliz.

Por supuesto, no se debe sobrepasar los límites de una autoestima buena, es decir, no tener una autoestima alta o al menos demasiado. No debe tenerse una gigantesca autoestima porque entonces podrían darse problemas, por ejemplo, para empatizar con los demás, por lo que no se debe querer uno demasiado y menospreciar a los iguales, pues esto es también un signo de una desnivelación de la autoestima adecuada.

La autoestima buena (alta, ¡pero no mucho, eh!) se manifiesta cuando la persona se quiere a sí misma, además de tener la posibilidad y habilidad de querer también a los demás.

¿Cómo se pasa del sentimiento y valoración propia al de los demás con un mismo concepto? No importa, la autoestima lo abarca todo, aun cuando tenga el prefijo auto- que significa “de o por sí mismo”, y que por lo tanto autoestima signifique “estima propia”. ¿Cómo saber si la autoestima es poca o es demasiada, y por lo tanto también está mal? Pues no puede saberse a ciencia cierta, se podrá conocer la autoestima tan sólo por las manifestaciones conductuales (pues al final son las únicas posibles de objetivar). ¿Entonces no se tiene la menor idea real de un nivel de autoestima, pues no se tiene un autoestimómetro? Claro que no, se supone que hay autoestima baja si la persona tiene un problema, y es adecuada cuando es feliz y socialmente funcional.

Los absurdos anteriores quizá tengan algunos huecos por la propia sátira que contienen, pero la realidad no dista demasiado de aquí. Esta clase de explicaciones se han aceptado socialmente, y más si provienen de la boca de un especialista de la “salud mental” como lo es el psicólogo.

Evidentemente no toda la psicología habla de autoestima para explicar todos los casos anteriores. La psicología dinámica o profunda, que tiene su base en el psicoanálisis, intenta dar explicaciones diferentes. Incluso el mismo psicoanálisis aborda las mismas problemáticas desde otros puntos de vista, pero dicho sea de paso, es también muy común escuchar a estos psicólogos o psicoanalistas diciendo que no tienen una respuesta directa del origen del problema o la solución, pues “habría que revisar al caso en particular para dar una respuesta”, por lo que en términos prácticos resulta igual de ineficiente que la primera.

No obstante, el psicoanálisis, aun con su particularización excesiva, puede dar respuestas más certeras y menos cómodas. No significa que las respuestas fáciles, comunes y placenteras sean siempre erróneas, pero es altamente cuestionable que para múltiples problemas y casos la solución siempre sea la misma, es decir, una inmensa cantidad de preguntas y una sola respuesta.

El objetivo de este escrito no es exponer los abordajes, las respuestas y soluciones que propone el psicoanálisis para todos los problemas antedichos, sin embargo, cabe señalar que el psicoanálisis puede responder desde su teoría con una aproximación general y después entender el caso en particular, es decir, es posible de revelar al menos algunos aspectos a considerar ante los casos antes de ser resueltos de manera abrumadora y aplastante por la palabra autoestima, que ha venido a ser el problema y solución en la psicología.

sábado, 30 de mayo de 2009


Fue niño y voy en jeep


por José Vieyra Rodríguez


Siguiendo nuestra propuesta, que inició hace poco más de un año, de analizar algunos anuncios comerciales emitidos en televisión para intentar encontrar la forma en que funcionan, además de tomarlos como medios de enseñanza de la cultura. Ahora presentamos un anuncio clásico dentro de la gran campaña publicitaria a la que ya habíamos tenido oportunidad de referirnos en el artículo Tecate ¿por mí?

Nos vuelve la idea de revisar esta publicidad, al encontrarnos hace poco con un letrero hecho en el vidrio de un jeep, el cual reza al igual que nuestro artículo “Fue niño y voy en jeep”. El jeep al cual nos referimos, es importante mencionar que se encuentra en condiciones desfavorables como para pensar ostentar de manera muy presuntuosa el hecho de poseerlo, sin embargo, el dueño del vehículo no se avergüenza en lo absoluto de su posesión, por el contrario ahora se encuentra doblemente orgulloso al haber tenido un hijo varón.

Este pequeño letrero leído en el vidrio trasero de ese viejo y descuidado jeep, nos remitió inmediatamente al conocido anuncio de la cerveza Tecate, aquí lo presentamos.



Procedamos con cautela en el análisis de este comercial, así como en el del letrero encontrado en el viejo jeep.

Consideremos para comenzar que las interpretaciones más directas y evidentes, si bien no siempre están equivocadas, tampoco son del todo completas. Por ejemplo, es sencillo ver en el video el pensamiento machista operando, fácilmente caemos en cuenta que se quiere un bebé por ser hombre, designando esta palabra exclusivamente para el sexo anatómico masculino, y vemos como otorga el nacimiento del varón una mayor dicha para el padre, por lo que, feministas aparte, todos estaríamos de acuerdo con que es una clara muestra del pensamiento machista, esa vieja herencia que parece imposible rechazar. En el letrero a que hicimos referencia desde el título mismo de este artículo, podemos encontrar el mismo pensamiento; el padre está orgulloso de su paternidad, especialmente por el hecho de que su cría sea varón, además remarca la visión machista al conjuntar su alegría de ser padre de un niño, con el hecho de viajar en un auto considerado un vehículo para intrépidos hombres aventureros, etc.

Hasta aquí este ejercicio intelectual no da más que respuestas dadas de antemano, críticas reiteradas hasta el hartazgo que se tornan fofas ante la sociedad. Por lo que intentemos tomar sólo como inicio estas visiones y vayamos más al fondo del asunto.

En primer momento consideremos que el “ser hombre” no está dado por la anatomía, es decir, no se nace hombre, sino que se llega a estar en esa posición en tanto se entre en relación con los demás y se llegue a aceptar, psíquicamente hablando, las funciones del varón en la sociedad. Esto no está fuera del comercial, analicemos para comenzar los escenarios para entender esto; en primer lugar aparece un hombre abriendo una ventana gritando “¡es hombre!”; el edificio del cual aparece es totalmente irreconocible, bien pueden ser departamentos o incluso las ventanas de un viejo edificio de oficinas, o ¿porqué no?, un hospital (es el momento del nacimiento, se llega a un mundo básicamente irreconocible). El grito no va dirigido a alguien en especial, incluso parece en un segundo escenario no tener nadie quien lo reciba puesto que únicamente puede observarse una hoja de periódico volando en una calle vacía. Pero con forme pasan las escenas se comienza a observar una mayor claridad de escenarios en que las funciones de hombres son predominantes, desde una oficina, un baño, y después se intensificará la visión de las funciones cuando aparece alguien gritando desde lo alto de una construcción, continúa en un billar y terminará en un bar repleto de hombres, todos celebrando y con un voz en off que nos dice “por lo que se emocionan con la llegada de un nuevo amigo”. A lo largo del comercial lo único que podemos observar es que ser hombre lo determinan las funciones que se desempeñan en la sociedad, por lo que el hecho de haber nacido varón es motivo, pero no es suficiente para ser condición.

El letrero del jeep contiene los mismos elementos: el que haya sido niño y el padre viaje en un auto por él considerado como digno de enorgullecerse, nos muestra que claramente no es tener un niño y un jeep lo que lo hace estar contento, sino la forma en que se posicionó ante este hecho. Recordemos que el jeep es un viejo modelo y en malas condiciones, es decir, verdaderamente no parece tener motivos para estar orgulloso de su automóvil, pero él valora su posesión por la función que cree desempeñar con él. Esta última frase la podemos inmediatamente transpolar a la valoración que se da al hecho de poseer un pene como sexo anatómico, no es que el pene por sí mismo tenga un valor, sino lo importante radica en la posición que me da (que adopto en función de los demás).

La idea expuesta en el párrafo anterior es la misma que desarrolla el psicoanálisis desde sus inicios, al hablar Freud de “envidia del pene” o “angustia de castración” en la cría humana, lo que está en juego en el psiquismo de ambos, no es el pene en sí mismo, sino la función que se le ha asignado a dicho órgano, por lo mismo Lacan para intentar aclarar esto, designa al falo como aquello a que se aspira tener, puesto que el mismo falo es el que me significará para los demás, recordemos junto con el psicoanalista Roland Chemama que el falo es el “símbolo de la libido para los dos sexos; significante que designa el conjunto de los efectos del significante sobre el sujeto y, en particular, la pérdida ligada a la captura de la sexualidad en el lenguaje”. Importante entender estas ideas, el falo es para ambos sexos y la pérdida está ligada a la captura de la sexualidad en el lenguaje, pues cuando se llega al mundo, el infante no tiene sexualidad, pero al introducirse el lenguaje, éste se la designará, pero a la vez se crea una brecha entre biología y psiquismo. Esto nos otorga varios elementos dignos de pensar, comenzando por echar abajo una supuesta esencia de hombre y mujer, aquí lo importante será en qué lugar se inscribe el sujeto (en falta).

Retomando nuestro interés, consideramos que tanto el comercial como el anuncio del jeep, lo que nos muestran claramente es la necesidad del hombre de posicionarse y darse un referente en torno a los demás, a partir de poseer un elemento, el cuál precisamente da una supuesta posición. El hombre lo que busca es colmar la falta constitutiva a través del fantasma, es decir, “la relación que mantiene el sujeto dividido con el objeto causa del deseo”.

Terminemos por mencionar además, que lejos de parecer un elogio al machismo más puro, encontramos una clara inclinación hacia el amor homosexual, los hombres no se emocionan por la llegada de otra mujer, sino por la de un nuevo amigo, que como ya nos enseñó Freud, la amistad entre hombres es pulsión sexual de meta inhibida, pero al final del camino, sexual.

Concluyendo aquí, pensemos que tanto el anuncio como el dueño del jeep, lo que nos evidencian no es el machismo del hombre, sino la propia condición del hombre, que si dejáramos fuera, volvería en otro lugar. Entendamos pues, que para los publicistas de la cerveza, el hombre podrá advenir como tal al desempeñar ciertas funciones sociales, pero reservémonos el pronóstico de negatividad en ello, además de tomar en cuenta que el elogio a ser hombre anatómicamente hablando, no es pos sí mismo reprobable, tendríamos que detenernos a conocer la particularidad del caso, además del propio lugar que ocupará este hecho biológico en el psiquismo del infante.

domingo, 17 de mayo de 2009

In memoriam Mario Benedetti


¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?
Mario Benedetti


por José Vieyra Rodríguez

Escritor uruguayo, de ascendencia italiana, nació en Paso de los toros en 1920. Hoy, 88 años después, falleció en su casa de Montevideo trás una serie de hospitalizaciones en los últimos meses (ver nota).

Benedetti fue un escritor cuantioso, nos ha dejado un enorme legado de letras, reunidos en diversos libros de poesía, cuento, novela, teatro y ensayo.

Aun cuando no es miércoles, Benedetti ha dejado un testamento, de esos que sí son colofón de vida, y es a bien por parte de nosotros aceptar sin desacato sus mandatos que no fueron redactados en unas cuantas hojas y con el sello de una notaría, sino que están en miles de páginas de libros esparcidos en todo el mundo en más de 20 idiomas. Su testamento lo encontramos redactado en versos pero también en prosa, incluso en obras de teatro. Su herencia es inestimable por su peculiaridad, nunca acabará ni perderá valor, los herederos somos todos quienes voluntariamente queramos acercarnos a sus libros y asumir lo que nos propone; luchar por construir un lugar sin dictaduras, tener el valor de morir por un credo, que traición no exista en nuestro vocabulario, que la denuncia sea parte de nosotros cada vez que nos encontremos ante su necesaria invocación, pero también que el amor guíe nuestro andar, que luchemos por la alegría, defendiéndola de quienes osan hacerle daño.

El escritor uruguayo fue incansable, escribió hasta la muerte y hasta a la muerte. Fallece cuando estaba por publicar un nuevo libro de poesía (“Biografía para encontrarme"), en él seguramente encontraríamos su característico estilo, sencillo pero nunca simple, citadino pero no vulgar, directo pero nunca pernicioso, humilde y sincero pero no falto del rigor de un genio esencial.

El pasatiempo de Mario Benedetti en esta vida fue escribir, con ello levantó barricadas, puso nieblas como telones para distraer a la muerte, pero aun así, sin ser invierno, murió y con él otro digno representante de las letras iberoamericanas.

Descanse en paz Mario Orlando Hamlet Ardí Brenno Benedetti.

miércoles, 13 de mayo de 2009

"Yo te ví, yo te ví, yo te ví robando"


Fidel Herrera : Yo te vi, yo te vi robando... from Politica en Video on Vimeo.


ACTUALIZACIÓN: Al parecer, las presiones del IFE sobre Youtube surgieron efecto, mi teoría conspiranoide es que como no pudieron obligar a Youtube a eliminar el video, presionaron a la discográfica dueña de la imagen del video, sin embargo, la web en sus nuevas virtudes nos trae de regreso el video en cuestión.

En los últimos días ha surgido en internet una guerra de campañas políticas sin precedentes en México que en lo particular a los internautas nos dejan un buen sabor de boca, ya que estamos ante una nueva manera de hacer las cosas y, sobre todo, de compartirlas.

Actualmente, se han eliminado las barreras de espacio (incluso, si se me permite decir, hasta de tiempo) gracias a la horizontalidad de internet (punto sobre el cual no pienso ni me gustaría entrar a discusión), situación que no comprenden las viejas y empolvadas asociaciones de antaño que, ante semejante conducta que pareciera tener la red (una especie de ente viviente), palidecen, se derrumban y se quiebran en horrorosos y ridículos pedazos de demagogia e ignorancia.

Internet no solo llego para quedarse, llegó para cambiar las maneras en las que muchos negocios se llevan a cabo, desde los clásicos negocios como las tiendas hasta los oficios más antiguos del mundo, la putería y la política (que me perdonen todos aquellos aficionados a la vida galante por compararlos con la aberrante política).

Hoy durante la mañana pude ver en el noticiero de Carlos Loret (el de Televisa, ¡Lanzaos a mi yugular, huestes anti-televisistas, cortádme las venas, sacádme el líquido vital!, pero aquí donde vivo es el único noticiero mexicano que se puede ver) la ridícula protesta de tarado pulgoso llamado Noé Geovanni Pérez, por la publicación de un video en el que se acusa (o se revela) la condición ratona y corriente del siempre cuestionado Fidel Herrera (perdón si me excedo en mi obvia imparcialidad).

En este artículo , se definen algunas de las razones por las cuales se solicita a YouTube la remoción del video (que al parecer y por lo que leí y entiendo de los términos de uso no existe ninguna razón, cuando menos legal, para que la administración del sitio retire el vide en cuestión.

No sólo es cuestión de decir verdades, de decir mentiras, no es una cuestión de libertad de expresión; es, más bien, una cuestión de ENTENDER (actividad cerebral que para los políticos mexicanos está negada por órden divino) cómo funcionan, se crean, se mueven y sobreviven los nuevos mecanismos de propagación actuales.

Más allá de estar de acuerdo o no con el contenido del suso-visto video, debemos entender que los nuevos medios y métodos son casi, casi, casi in-escondibles (adelante, talibanes del idioma). Hoy día es estúpido pensar que se puede controlar un contenido una vez que ya se encuentre en la red de redes (la rede, diría mi actualmente subterranea abuela).

Que triste ver que en el país de las barras y las estrellas la red jugó un papel DETERMINANTE en la elección del primer hombre de color como presidente de la nación más poderosa del mundo, o cuando menos la nación con la mayor cantidad de Mc Donalds... "Pero más sin en cambio" (gracias, abuelita), en nuestra amada república de las tranzas y el smog, los políticos en lugar de aprovechar las nuevas oportunidades, tiran por el gran retrete cósmico las tácticas y estrategias que podrían llevarlos a dimensiones desconocidas.

Para acabarla de amolar, sale el desvergonzado de Miguel de la Madrid Hurtado diciendo que Salinas ha hurtado la mitad de la partida secreta, ¡por el amor del MEV, aquí ya no hay respetillo!. Diga lo que quiera don Miguel, pero entienda que no puede luego echarse para atrás como si nada alegando que "no se encuentra en un estado de salud que le permita procesar adecuadamente dialogos o cuestionamientos" queriendole achacar el milagrito a otro santo. Permítaseme decir al margen, que a pesar de que pienso que usted nunca se encontró en tal estado (No se me enoje don señor, es cosa de naturaleza, no le es dado a los políticos cavernarios como usted tener ciertas capacidades), lo dicho, dicho está. O puesto en otras y más actuales palabras, "Lo subido, subido está".

Como colofón, me gustaría decir dos cosas:

1.-Sólo puedo pensar en que va a suceder esto
2.-La opinión aquí vertida es responsabilidad única de su autor. (y de todo aquel que quiera adherirse a ella)




Ricardo Rodríguez

domingo, 10 de mayo de 2009

¡Adiós, filosofía de pupitre!


por José Vieyra Rodríguez


La reforma educativa para el nivel medio superior, llevada a cabo el año pasado, contiene algunos puntos importantes dignos de mención, quizá el más para quien esto escribe es la eliminación de la asignatura de Filosofía en los planes de estudio del bachillerato.

Múltiples voces se han dejado escuchar en contra de esta nueva reforma por parte de la SEP en que excluye a la Filosofía a favor de “competencias y habilidades” actuales. Quizá la más importante presión para la incorporación nuevamente de esta asignatura la lleva a cabo el Observatorio Filosófico.

En este espacio no es mi intención argumentar la necesidad del mantenimiento de la Filosofía como asignatura, mucho menos hacer un examen de los lineamientos que guían a la educación en nuestro país para llegar a esto, tampoco pretendo tomar partido inmediatamente y decir que el sistema busca la eliminación del libre pensamiento y el impulso a la reflexión, lo anterior me parece que sonaría a clisé de estudiante de filosofía indignado ante el acontecimiento social.

Lo que aquí pretendo expresar es mi sorpresa de ver cómo los mismos filósofos y estudiantes de filosofía se plantan en una postura de inocentes mártires que son inmolados por parte de la oficialidad. Niegan su colaboración para que esto suceda, es decir, me pregunto porqué no tomar esta nueva reforma como síntoma, como retorno de lo reprimido que se nos devuelve para mostrarnos algo de nuestra propia actitud. Saltar y decir que no es culpa de nosotros y la filosofía actual, que es sólo una muestra de cómo los intereses políticos y económicos del tecnomercado no incluyen a la filosofía, me parece triste. Decir que nada tiene que ver la propia filosofía con que se le excluya, me parece chato, burdo, simplemente una forma de negar nuestra responsabilidad ante los hechos.

Más aún, sería interesante darnos cuenta que la filosofía no es excluida por lo peligrosa que resulta o las críticas que genera, seamos sinceros, esta no es una forma de censura, ¡qué bueno sería si así fuera!, pero no, si se excluye es porque la misma filosofía algo ha hecho para parecer obsoleta, sin sentido e importancia en la vida cotidiana. Quizá no ha sabido integrarse a la nueva forma de movimiento social, no quiero decir que tenga que prostituirse a favor de los intereses actuales, pero qué sucede que tampoco puede saberse manejar ante los nuevos tiempos, la era del mercado, la ciencia y la tecnología.

Insisto, debemos tomar la reforma como síntoma social que algo nos muestra de nosotros mismos, si negamos nuestra responsabilidad ante este hecho, no podremos ver en qué estamos implicados nosotros, y este síntoma será sólo la molestia que intentaremos quitar, eliminar sin escuchar lo que nos dice. El síntoma es el retorno de lo reprimido, algo de nuestra actividad como personas interesadas en la filosofía hemos reprimido, ahora se nos devuelve y si esto lo volvemos a recibir con gritos y pataleadas (quejas oficiales y no oficiales), y después silenciar con un buen medicamento (reincorporación a los planes de estudio), no habrá servido de nada que hayamos vivido esto, habremos callado la molestia pero sin tomar conciencia de nuestra responsabilidad para que esto sucediera.

En preparatoria, por el día de hoy, le damos la despedida a la filosofía, la única posible en un aula de clases, la filosofía de pupitre. ¿Tenemos algo que ver con su supresión?


martes, 5 de mayo de 2009

Cuando un panqué ordena… con el cariño de siempre


por José Vieyra Rodríguez


“[El superyó] es el monumento recordatorio de la endeblez y dependencia en que el yo se encontró en el pasado, y mantiene su imperio aun sobre el yo maduro. Así como el niño estaba compelido a obedecer a sus progenitores, de la misma manera el yo se somete al imperativo categórico de su superyó.”
Sigmund Freud

“La gran paradoja es que el deber de nuestros días no impone la obediencia y el sacrificio, sino más bien el goce y la buena vida. Y quizá se trate de un mandato mucho más cruel. Probablemente el discurso psicoanalítico es el único que hoy propone la máxima: gozar no es obligatorio, te está permitido no gozar’”
Slavoj Zizek



Algunos días atrás, mientras estaba en la tienda comprando unos cigarrillos, pensé en también llevar un pan dulce además del respectivo litro de leche para el desayuno del día siguiente. Así es que tomé un panqué de nuez de la marca Bimbo y el correspondiente litro de leche Lala (cual debe ser), además de pedir unos Camel 14’.

Al día siguiente al levantarme, recordé mi inteligente decisión del pan dulce y leche, así que me dirigí a la cocina, me serví un vaso y abrí el pan. Al terminar de comer, intenté cerrar con la envoltura lo que aún quedaba de panqué, al hacerlo me di cuenta que por fuera de la envoltura decía “Ahora panqué te da más panqué, ¡participa!” Cual niño pequeño, no me pude resistir a la tentación (creada) y no sólo abrí de nuevo el panqué, sino que rompí la envoltura para encontrar al reverso las palabras: “Sigue participando”.

Al decepcionarme, una voz interna me decía “estúpido, realmente creías que ganarías, es tan sólo mercadotecnia”, lo que el viejo Freud denominaba superyó, es la instancia crítica que juzga al sujeto y condena severamente al yo. Sin embargo, basta retroceder un poco en toda esta anécdota para encontrar también al superyó materno, el que me dijo que participara en algo que ni siquiera conocía, que me impuso el deseo de querer más panqué, ¡gratis!

Slavoj Zizek en varios momentos menciona que este superyó es aún peor que el que describe Freud, pues mientras el primero imponía prohibición o mandato, este segundo, el superyó materno (el que prevalece actualmente a nivel social), lo que impone es el ¡goce! En mi caso, primero me hizo querer más panqué (ya estaba satisfecho con el que había comido, ¡pero aún así quería más!) y no sólo eso, al encontrarme con la decepcionante realidad al no haber ganado, me impuso una consigna, al más puro imperativo categórico: “Sigue participando”. No encontré el amigable “Gracias por participar” que recuerdo haber leído alguna ocasión, tampoco el falso optimismo de “Suerte para la próxima” o menos el frío “Envoltura no ganadora”, me encontré frente al mandato materno de goce, ¡Sigue participando! ¡Hasta que ganes! ¡Quieres ganar! ¡Sigue, sigue, sigue! (cual diálogo de película pornográfica que supone un goce excesivo aun cuando esté ausente).

Ahora recuerdo el antiguo eslogan de Bimbo: “Con el cariño de siempre”. Así es, en la actualidad después de ordenarte descaradamente qué es lo que deseas y debes hacer; "tú no puedes ser un perdedor, compra hasta que seas un ganador", pero te recuerdan; es con el cariño de siempre.

El mercado impone la demanda, lo que quiero, y además con el mandato de gozar y no ser cualquiera, por eso, ante esto, quizá sería pertinente plantearnos la posibilidad de no querer estar bien siempre, no necesariamente ser triunfadores, ganadores, exitosos, sanos… ¿y qué si no quiero?

lunes, 4 de mayo de 2009

Un interés de la filosofía: el psicoanálisis*


por José Vieyra Rodríguez

“la postulación de las actividades anímicas inconscientes
obligará a la filosofía a tomar partido y,

en caso de asentimiento,

a modificar sus hipótesis sobre el vínculo de lo anímico con lo corporal
a fin de ponerlas en correspondencia
con el nuevo conocimiento”
Sigmund Freud



Como se sabe, la relación de la filosofía con el psicoanálisis dista de ser la mejor. Desde los comienzos del mismo psicoanálisis, Freud exponía que un interés particular de la filosofía debía ser el psicoanálisis, pues, cualquiera que fuera el sistema filosófico desde donde se hablara, tenía puntos de conexión indudables con lo que el psicoanálisis estudia. Sin embargo, el mismo Freud nunca dejó de menospreciar en cierta medida a los filósofos, incluso no dudó en equiparar al delirio paranoico con un sistema filosófico, escribiendo en Tótem y tabú; “Uno podría aventurar la afirmación de que una histeria es una caricatura de una creación artística; una neurosis obsesiva, de una religión; y un delirio paranoico, de un sistema filosófico”[1].

También podemos recordar que aun cuando desde 1913 mencionaba a la filosofía como una de las disciplinas que no podrá dejar de tomar en cuenta el conocimiento del psicoanálisis, siempre consideró superior al mismo, pues “el psicoanálisis puede pesquisar la motivación subjetiva e individual de doctrinas filosóficas pretendidamente surgidas de un trabajo lógico imparcial, y hasta indicar a la crítica los puntos débiles del sistema”[2]. Lo anterior nos recuerda el más tenaz argumento del psicoanálisis en contra de la filosofía: el desconocimiento total del inconsciente por parte de ésta.

Así, Freud escribe “Lo psíquico de los filósofos no era lo psíquico del psicoanálisis. En su gran mayoría, ellos llaman psíquico sólo a lo que es un fenómeno de conciencia. El mundo de lo consciente coincide, para ellos, con la extensión de lo psíquico. A todo lo otro que acaso suceda en el «alma», esa alma tan difícil de aprehender, lo destronan y lo sitúan entre las precondiciones orgánicas o los procesos paralelos de lo psíquico. Dicho más estrictamente: el alma no tiene otro contenido que los fenómenos de conciencia… desde luego, que algo anímico inconsciente es un disparate, una contradictio in adjecto, y no quiere percatarse de que con este juicio no hace más que repetir su propia definición -acaso demasiado estrecha- de lo anímico. Al filósofo le resulta fácil afianzarse en esta certidumbre” [3].

Comenzando con el mismo padre del psicoanálisis, existe una innumerable lista de psicoanalistas que se han alejado intencionalmente de la filosofía, incluso el mismo Jacques Lacan se negó rotundamente a llamarse filósofo; “no me interesa la filosofía, además tiene ya bastante tiempo que no dice nada interesante” [4], con esta declaración parece seguir al maestro vienés cuando en su presentación autobiográfica escribe “y aun donde me he distanciado de la observación, he evitado cuidadosamente aproximarme a la filosofía propiamente dicha” [5].

Sin embargo, ninguno de los dos, ni el creador del psicoanálisis, ni su más ilustre lector y renovador, se han quedado indiferentes a planteamientos que antaño interesaban únicamente a la filosofía. Psicoanalistas, sí, pero pensadores de los grandes temas filosóficos.

Lo cierto es que mientras la filosofía se aferre a seguir en la línea racional de la conciencia, el intelecto, la libertad y la voluntad autónoma, regida únicamente por el yo, dueño y señor, seguirá siendo la filosofía un discurso del Amo (del maestro), que dicta qué hacer y por donde seguir, y aun cuando sus hipótesis no alcancen para explicar múltiples fenómenos propios del hombre, se seguirá negando a la incursión en postulados psicoanalíticos.

Lo anterior no significa que necesariamente todo filósofo tenga que ser psicoanalista, pero al menos sí es necesario tomar partido ante este nuevo descubrimiento que hace Freud hace más de cien años. Y así, decir quienes estamos interesados en la filosofía, si aceptamos incursionar de alguna manera en el camino propuesto por el psicoanálisis y replantear los grandes temas, y preguntarnos una vez más qué es la voluntad, antes de dar por sentado que nuestra conciencia es quien la tiene, pues con lo último retornamos a la problemática planteada por Lacan; “la filosofía en su función histórica es la que presiona el saber del esclavo para obtener su transmisión en saber del Amo” [6], cerrada a otro posible saber, al del inconsciente.

________________________________

*Artículo publicado en epsys revista de psicología y humanidades. Enlace a esta publicación.
[1] Freud, S. Tótem y tabú. (1914) Ed. Amorrortu. Vol. XIII. Argentina.
[2] Freud. El interés por el psicoanálisis. (1913) Ed. Amorrortu. Vol. XIII. Argentina.
[3] Freud, S. Las resistencias contra el psicoanálisis. (1925) Ed. Amorrortu. Vol. XIX. Argentina.
[4] Lacan, J. Mi enseñanza. Ed. Paidós. 2006. Argentina.
[5] Freud. Presentación autobiográfica. (1925) Ed. Amorrortu. Vol. XX. Argentina.
[6] Lacan, J. Seminario XVII. El reverso del psicoanálisis. Ed. Paidós. 2006. Argentina.

jueves, 30 de abril de 2009


Monterrey, Mx. El equipo de Investigación, Ciencia y Tecnología Hacer Diciendo, preocupado por el acrecentamiento de pánico e incertidumbre desatado por la nueva amenaza de la naturaleza contra los seres superiores (los hombres, por supuesto, no vaya usted a creer que los cerditos), se vio en la necesidad de ponerse a trabajar (es obligación más que necesidad) arduamente y encontrar una solución viable (rentable, claro está) para el problema del virus de la "influencia".

Nos sentimos enormemente congratulados al anunciarles nuestras conclusiones a las que hemos llegado, entre ellas, anunciamos la cura definitiva contra este virus, además de la vacuna.

Así pues, hemos concluido que el virus de la “influencia” es curable y aún posible de ser prevenido, siguiendo las siguientes recomendaciones: en primer lugar NO se requiere “tapabocas” (con el peso simbólico que esto contenía, pues no sólo no dejaba entrar sino tampoco salir nada de la boca), en cambio es posible prevenirse (¡es la vacuna!) e incluso curarse con tan sólo dejar de seguir día y noche los noticiarios. En caso de haber contraído en cierta medida algo grave este virus y no poder apagar la televisión (síntoma de enfermedad avanzada), se recomienda dejar el “tapabocas” y hacer uso de un antifaz para dormir en frente del aparato y de ser posible presionar la tecla “mute”, esto le hemos denominado "ponerle el tapabocas al televisor", es decir, invertir los papeles.

Aun cuando estos son resultados preliminares, las estadísticas (que nunca mienten) nos dicen (ellas no llevan tapabocas) que estos son resultados confiables, cualquier eventualidad les mantendremos informados.



Atte
Departamento de Investigación, Ciencia y Tecnología Hacer Diciendo

Ing. Ricardo Rodríguez Valdez
Lic. José Vieyra Rodríguez

miércoles, 29 de abril de 2009


Cuentos en 140 caracteres.


Estimados 2 ó 3 lectores (en esta cuenta estoy incluyéndote, José). Recientemente he aprendido a usar una graciosísima cosa llamada Twitter, un servicio de microblogging cuyo límite de 140 caracteres me parece fascinante y desafiante para poder contar cuentos, microcuentos, cuentitos... la cosa es que estoy comenzando a tratar de escribir cuentos para publicarlos en mi cuenta de Twitter (y a la vez aquí mismo), los cuales les invito atentamente a leer. Aún no sé si sea posible, o aún conveniente, publicar en Blogger y Twitter a la vez, sin embargo voy a procurar publicar en ambos sitios simultáneamente.

De lado quisiera dejar toda la controversia que levantan sitios como Twitter, y simple y sencillamente aprovechar el espacio y prestaciones que nos ofrece para hacer algo que me gusta y que es probable que a ustedes les guste.

Sin más, comenzamos...

¡Gracias por su atención!

Ricardo Rodríguez

jueves, 23 de abril de 2009

De libros y oficialidades


por José Vieyra Rodríguez


Las palabras expresadas por la voz
no son más que la imagen de las modificaciones del alma;

y la escritura no es otra cosa

que la imagen de las palabras que la voz expresa
Aristóteles



Hoy 23 de abril se celebra, por decreto de la UNESCO, el día internacional del libro.

Me llama de sobremanera la atención la oficialización de festejos de diversas índoles. Cada día que se celebra algo, se puede escuchar “pero ojalá no sea sólo un día, sino que todos los días sean (aquí ponga usted el festejo acorde a la ocasión)”.

La creación de la oficialidad de dichos temas me parece triste. Cuando algo se tiene que volver oficial, no necesariamente es por la importancia que ha adquirido en la sociedad, sino por el contrario, puede ser también por el desinterés que despierta, y por lo tanto, hay que buscar salvarlo al menos un día, y de paso, enmarcándolo dentro de la política actual, ¿qué tema está fuera de ella?

Socialmente los libros son bien vistos, fomentar la adquisición de ellos es políticamente correcto (sin importan que muchos puedan estar más bien cerca de ser panfletos propagandistas de ciertas ideologías), incluso las grandes (y no tan grandes) ciudades tenemos nuestra Feria Internacional del Libro, en la cual se ven desfilar miles de personas comprando, como debe de ser, libros y libros que adornarán unos libreros, también comprados cual debe ser, para el uso debido: sostener libros.

El fomento a la lectura es un lema que se escucha en todos lados, pero en nuestro país las leyes que ostentan dicho título incluso van en su contra.

El libro; en este su día internacional, compremos algunos, adornemos nuestras casas con ellos y carguémoslos bajo el brazo por la calle, no sin olvidar hacer juego con un buen par de anteojos… ah, y si los leemos también sería bueno.

martes, 14 de abril de 2009


Los intelectuales


por José Vieyra Rodríguez


“En un lejano lugar retacado de nopales
había unos tipos extraños llamados intelectuales
se la pasaban leyendo para ser sabios y doctos
pues no querían seguir siendo vulgares tipos autóctonos
…y entre tanto pensamiento, análisis y estructura
decían conocer la neta y hasta también la locura
pero al llegar a su casa peleaban con su mujer
sintiéndose de otra raza nunca daban pa’ comer”
Rockdrigo González



Cuando se quiere ser “contestatario social” pueden darse cientos de argumentos para generar (a veces sólo para mantener) una crítica en contra de los medios de comunicación, los deportes, los comics, los artistas “pop” y demás iconos y formas culturales que según intelectuales entendidos (quizá sólo entre ellos mismos) son formas de mantener la opresión y control de masas a través de entretenimiento enajenante que propicia únicamente la creación de una masa uniforme sin pensamiento propio, y por ende, de estúpida forma de vida.

Ahora, cualquiera que tenga ánimos de volverse un “rojillo” o un “intelectual de izquierda” basta voltear a ver la televisión y denunciar la hipocresía y forma de control mental, el fútbol y la enajenación de masas, las novelas y la repetición de figuras femeninas, los juguetes y su creación de “género” a través de los soldaditos para los niños que generan violencia y las cocinitas para las niñas y su creación de roles femeninos acorde con la visión clásica, los videojuegos y su formación de nuevas realidades virtuales alejadas de la convivencia social, el internet y su manera de aislar al individuo, la ciencia y su saber imperante que dicta el nuevo orden y creencia…

Es sencillo volverse un reaccionario del sistema, quienes así se consideran también se pueden autoetiquetar desde anarquistas o hippies hasta feministas, sociólogos o ¡filósofos!

Dependiendo del interés y punto de apoyo que tomen, será su discurso, así termina toda la cultura (incluso la Universidad, de donde la mayoría provienen aunque muchos ni siquiera la terminan), siendo un mero reservorio de porquería; la televisión, los juguetes, la política establecida, el modelo educativo, los libros best seller, los artistas más reconocidos, el cine comercial, los deportes, la religión, y en resumen, todo lo que no sean ellos.

Lo que quizá pasan por alto todos estos pensadores de buenas intenciones (quiero creer) es que ellos mismos son parte del gran juego social que tanto denuncian, es decir, apuntan hacia lo trágico y denigrante de la sociedad, apuntan y evidencian la necesidad de una identificación imaginaria de todos los sujetos con algo o alguien, mejor dicho, con otros (los iguales). Es cierto todo ello, pero habría que agregar que ellos mismos están a la vez subordinados a cierta identificación imaginaria de “pensadores de izquierda”, “filósofos” o como quieran llamarse; todos ellos con pelo largo, barba mal arreglada, trabajos mediocres (pero dentro del mismo sistema que tanto critican), o las mujeres con faldas de colores o bien con una imagen “masculinizada” evidenciando su desinterés por parecer femeninas.

Se reúnen en cafés bien conocidos por ellos mismos, para ya entrada la noche volar hacia la cantina de mala muerte y desde ahí, con una cerveza y un porro creerse libres e intercambiar sus mismas ideas recicladas desde hace décadas, identificándose ellos también con Marx o el Che, quizá los más informados en los temas actuales con Foucault, o ¿porqué no?, con Simone de Beauvoir, y pasan las noches sin proponer nada nuevo pero ideando el nuevo mundo, sin poderse voltear a ver ellos mismos y descubrirse tan iguales, como espejos en el mejor de los casos, como malas fotografías en la mayoría de ellos, de reconocidos “intelectuales”, sin poder ver su propia identificación imaginaria y, al menos aceptar, que tanto ellos como nosotros; los demás, la requerimos para darnos identidad, y que esta a su vez está sometida a la identificación simbólica que nos permite mantenernos socialmente funcionales, pues si se nos arrebatara esta imagen se cae también la función que tenemos, si simplemente se nos quitara, quedaríamos sumergidos en un mar de sin-sentido, siendo aun menos sujetos que lo que éramos viendo futbol los sábados en el estadio o leyendo a Marx por las noches.

Los intelectuales, esos que existen gracias a lo que critican. Para su permanencia, ojalá nunca cambie realmente el sistema.

viernes, 3 de abril de 2009


T
engo razón al creer que todo el mundo cree tener la razón.


Ricardo Rodríguez

domingo, 8 de marzo de 2009

¿Es usted humano? ¡Entonces tome terapia!


por José Vieyra Rodríguez


Neuróticos anónimos
¿Sufre angustia, celos, miedo, soledad, depresión?

Acérquese, nosotros podemos ayudarlo.

Esta es la manera en que se anuncia una asociación que su función es acoger dentro de sus instalaciones a personas que se autodenominan neuróticos, las personas que acuden a este lugar son aquellos quienes desesperados buscan un apoyo psicológico, y en esta asociación lo encuentran por medio de terapias grupales.

No hay lugar a dudas que quienes se acercan a buscar ayuda psicológica de cualquier tipo, lo es en gran parte por un sufrimiento que existe en ellos, al cuál lo reconocen y pretenden en primera instancia eliminarlo, en segunda al menos reducirlo, y en el peor de los casos, controlarlo. Bien es cierto que el reconocerse como ser frágil y afectado por cierta circunstancia, es un primer paso para salir de ella, buscar al menos el cambio.

Lo que pretendo mostrar en este punto, es aquello que comienza a imponerse cada vez más en nuestra sociedad. Imperante se vuelve a cada momento negar la condición humana de fragilidad. Ser feliz, siempre, en todo momento y en todo lugar, es lo que nuestra sociedad nos dicta. Por eso la negación del dolor, la angustia, el sufrimiento, la fragilidad, la tristeza, es una postura que termina por golpear nuestra diferenciación ineludible de las demás especies animales, ninguna de ellas es afectada por enfermedades mentales de este tipo, pues no es posible que experimenten soledad estando acompañados, o angustia ante la muerte cuando ni siquiera están conscientes de su mortalidad. De este modo, nuestra sociedad funciona orientada hacia la negación de nuestra condición. Así, la mercadotecnia es el más claro ejemplo; si estás triste ve de compras, si tienes antojo (no hambre) ve a darte un lujito, ¡si tienes celos ve a terapia!

Me llama de sobremanera la forma en que se anuncia la asociación antes mencionada, pues ¿quién podría jactarse de no experimentar angustia, celos, soledad y depresión en algún momento? Es decir, todos entramos en este rubro de alguna u otra manera, sin discutir lo ambiguo que puede resultar esta terminología, pues cada quien le da el sentido de su propia vivencia.

De igual manera, sin olvidar que el chiste (Witz) revela siempre parte de nosotros mismos y nuestro funcionamiento inconsciente, tomemos la imagen que sirve para comenzar este artículo y detengámonos. En primer lugar encontramos lo que ya mencioné, el hecho de que la propia mercadotecnia tome nuestra manera de conducirnos para adaptarla y devolvernos nuestro deseo a favor de los mercaderes. Así, este anuncio hace mofa de la imagen del “neurótico”, que siempre está irritable o que escucha y se siente como si siempre le ordenaran, o no entendiera qué hacer, etc. Además también es sumamente interesante el hecho de que nos recuerde que incluso la imagen clásica y estática del neurótico sirve para vendernos libros. Así, lo que nos muestra es que hasta la lectura puede ser terapéutica, o que la imagen del enfermo mental ayuda a vender libros.

De ninguna manera estoy en contra de que alguien, ante el sufrimiento que indudablemente está experimentando, acuda a buscar ayuda para salir de esa situación, tampoco estoy en contra de un anuncio que promociona la lectura o al menos la compra de un libro, pero tampoco puedo estar a favor y decir que la solución radica en eliminar todos los sentimientos y emociones que indudablemente nos convierten en humanos, la felicidad pura y eterna es sólo posible en la alienación y por lo tanto en el alejamiento de nuestra propia conciencia y nuestra aceptación de sujetos efímeros pero por lo mismo, con responsabilidades ante esta posición.

En este punto, tan sólo me siento responsable de cuestionar en la medida de lo posible lo que se presenta ante mí: la imposición actual de la negación de nuestra propia condición humana.


domingo, 15 de febrero de 2009


Narcisismo o Actos de amor


por José Vieyra Rodríguez


"El egoísmo no encuentra un límite más que en amor a otros,
el amor a objetos"
S. Freud


"Lo que amo, en la medida en que hay un yo
donde me fijo por una concupiscencia mental,
no es un cuerpo... sino una imagen que me engaña
al mostrarme mi cuerpo en su Gestalt, su forma"

Jacques Lacan



Dos tipos de motivaciones existen en el ser humano para aquellas acciones que realizamos, por un lado están las que nos refuerzan nuestro narcisismo(1), nuestro propio amor, y las hacemos a conveniencia, ya sea directa o indirectamente, y por el otro los actos de amor.

Un ejemplo del primer tipo de narcisismo, es la conveniencia directa pero bien vista socialmente, como lo es el estudiar, en donde se accede a tener reconocimiento, poseer un saber ante los demás, un título que te hace oficialmente competente y otorga simbólicamente autoridad al yo.

Los segundos actos narcisistas, pueden ser actos comúnmente denominados “egoístas”, y que no son valorados socialmente, estos son aquellos en los que al yo no le importa ir en contra de un beneficio común(itario), o incluso no solamente no crear un beneficio, sino perjudicar y actuar únicamente pensando en lo que le conviene, como lo pueden ser el robar, mentir para evitar un castigo, etc. Así pues, están los actos socialmente bien vistos y esperados como estudiar, ser limpio, tener un buen trabajo, etc., y los actos condenados socialmente pero muy practicados que son los que perjudican o van en contra de la cultura y las reglas de convivencia pero que benefician directamente al yo. Pero también existen un tercer tipo de actos narcisistas, aquellos que incluso son, a diferencia de los dos tipos anteriores, de extraordinario beneficio hacia los semejantes, nombrados como caridad o lástima hasta altruismo, humanismo o filantropía.

Por ejemplo, en lemas tan antiguos como el adjudicado a Confucio: “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti” en donde se es pasivo en la agresión para un beneficio propio, o en la tradición judía con el mandamiento “«No matarás» [que] nos da la certeza de que somos del linaje de una serie interminable de generaciones de asesinos que llevaban en la sangre el gusto de matar(2), hasta llegar al cambio que se da con el cristianismo en que se pasa de la pasividad de no hacer el daño a la actividad de ayudar pero sólo en función del amor propio, como lo menciona Freud; “«Amarás al prójimo como a ti mismo»… y un segundo mandamiento que me parece aún más inconcebible… «Amarás a tus enemigos.» Sin embargo, pensándolo bien, veo que estoy errado al rechazarlo como pretensión aun menos admisible, pues, en el fondo, nos dice lo mismo que el primero(3), es decir, amar en función de la propia imagen y amor a sí mismo: narcisismo. Así, quien más esté unido a las normas judío-cristianas de los mandamientos, se descubre pronto que sólo es en búsqueda de la salvación y vida eterna, así, se prefiere ser infeliz aquí para obtener el beneficio eterno después de la muerte fisica.

Admitiendo que bien, los actos aun los que parecen los mejores y más sinceros se pueden convertir o descubrir tan sólo como actos de amor a sí mismo, parece ser esta una visión pesimista de lo que el ser humano puede hacer. Pero nos queda aún por hablar de los actos particulares, pequeños, incluso actos discriminantes (en el sentido estricto de "discriminación", que significa distinguir). Es decir, esos que no se hacen a todas las personas, sino que se crea una distinción entre a quiénes hacerlos, que aunque parece ser aún más egoísta, termina por no serlo, puesto que los actos de amor a los que nos referimos, son aquellos que se hacen a las personas que se quieren por el simple hecho de amarlas, este es un verdadero desequilibrio a la estructura del yo, incluso yendo en contra del beneficio directo de éste. Seguimos aquí a lo propuesto por Slavoj Zizek “Amor es un acto extremadamente violento, amor no es “los amo a todos”, amor significa, selecciono algo… es la estructura del desequilibrio, aun cuando esto sea sólo un pequeño detalle, una frágil persona individual… yo digo “te amo más que a cualquier otra cosa”, y en este preciso sentido formal es el mal(4) . El mal que no debe ser entendido desde la moral ya revisada anteriormente, sino el mal porque va en contra de un equilibrio del yo y su supuesto control sobre la realidad, por eso, al amar se hacen cosas irreconocibles, catalogadas por el yo como estúpidas. Y así, entendemos que estos actos estúpidos, incontrolables y discriminatorios son en realidad verdaderos actos de amor, actos que no se hacen a cualquiera, ni tampoco por un beneficio, sino a alguien en específico por el amor mismo.

Restaría aún revisar la manera en que el yo se enamora, o para decirlo en términos psicoanalíticos, elige su objeto de amor, entonces caeríamos una vez más en que puede ser por una elección narcisista, o bien por apuntalamiento(5), pero en este sentido, encontraríamos el porqué de la elección de un objeto y no de otro, mas no la anulación de que dichos actos sean actos verdaderos de amor.

______________________

1. «El término "narcisismo" se emplea en psicoanálisis para designar un comportamiento (Verhalten) por el cual un individuo "se ama a sí mismo" o, en otras palabras, un comportamiento por el cual trata a su propio cuerpo como se trata habitualmente al cuerpo de una persona amada.» Elementos para una enciclopedia del psicoanálisis. El aporte Freudiano. Esta obra fue dirigida por Pierre Kaufmann: (1916-1995), filósofo del psicoanálisis. Edición digital.
2. FREUD, S. De guerra y muerte. Temas de actualidad. (1915) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998
3.
FREUD, S. El malestar en la cultura. (1930) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998
4. Žižek! (Documental) Dirigido por Astra Taylor, USA, 2005.
5.
FREUD, S. Introducción al narcisismo. (1914) Ed. Amorrortu. Buenos Aires. 1998